ACTUALIDAD 2026

Posted on 2 enero 2026. Filed under: Actualidad 2026 | Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , |

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Cofradía de

Ntra. Señora del Carmen 

San Martín de Toranzo

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II DOMINGO DE CUARESMA, 1 de Marzo 2026

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis  –  Génesis 12, 1-4a

En aquellos días, dijo el Señor a Abram: “Deja tu país, a tu parentela y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te mostraré. Haré nacer de ti un gran pueblo y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre y tú mismo serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. En ti serán bendecidos todos los pueblos de la tierra”. Abram partió, como se lo había ordenado el Señor.

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo   –  2 Timoteo 1, 8b-10

Querido hermano: Comparte conmigo los sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios. Pues Dios es quien nos ha salvado y nos ha llamado a que le consagremos nuestra vida, no porque lo merecieran nuestras buenas obras, sino porque así lo dispuso él gratuitamente.

Este don, que Dios nos ha concedido por medio de Cristo Jesús desde toda la eternidad, ahora se ha manifestado con la venida del mismo Cristo Jesús, nuestro Salvador, que destruyó la muerte y ha hecho brillar la luz de la vida y de la inmortalidad, por medio del Evangelio.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo  –  Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.

Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.

Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: “Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”. Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor.

Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: “Levántense y no teman”. Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús.

Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: “No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos”.

Las palabras de los Papas

La “luminosidad” que caracteriza este evento extraordinario simboliza el objetivo: iluminar las mentes y los corazones de los discípulos para que puedan comprender claramente quién es su Maestro. Es un destello de luz que se abre de repente sobre el misterio de Jesús e ilumina toda su persona y toda su historia. (…) Jesús transfigurado sobre el monte Tabor quiso mostrar a sus discípulos su gloria no para evitarles pasar a través de la cruz, sino para indicar a dónde lleva la cruz. Quien muere con Cristo, con Cristo resurgirá. Y la cruz es la puerta de la resurrección. Quien lucha junto a Él, con Él triunfará.

Este es el mensaje de esperanza que la cruz de Jesús contiene, exhortando a la fortaleza en nuestra existencia. La Cruz cristiana no es un ornamento de la casa o un adorno para llevar puesto, la cruz cristiana es un llamamiento al amor con el cual Jesús se sacrificó para salvar a la humanidad del mal y del pecado. En este tiempo de Cuaresma, contemplamos con devoción la imagen del crucifijo, Jesús en la cruz: ese es el símbolo de la fe cristiana, es el emblema de Jesús, muerto y resucitado por nosotros. Hagamos que la cruz marque las etapas de nuestro itinerario cuaresmal para comprender cada vez más la gravedad del pecado y el valor del sacrificio con el cual el Redentor nos ha salvado a todos nosotros.  (Francisco – Angelus, 12 de marzo de 2017)

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I DOMINGO DE CUARESMA, 22 DE FEBRERO 2026

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis   –  Génesis 2, 7-9; 3, 1-7

Después de haber creado el cielo y la tierra, el Señor Dios tomó polvo del suelo y con él formó al hombre; le sopló en la nariz un aliento de vida, y el hombre comenzó a vivir. Después plantó el Señor un jardín al oriente del Edén y allí puso al hombre que había formado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, de hermoso aspecto y sabrosos frutos, y además, en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal.

La serpiente era el más astuto de los animales del campo que había creado el Señor Dios. Un día le dijo a la mujer: “¿Es cierto que Dios les ha prohibido comer de todos los árboles del jardín?”

La mujer respondió: “Podemos comer del fruto de todos los árboles del huerto, pero del árbol que está en el centro del jardín, dijo Dios: ‘No comerán de él ni lo tocarán, porque de lo contrario, habrán de morir’ ”.

La serpiente replicó a la mujer: “De ningún modo. No morirán. Bien sabe Dios que el día que coman de los frutos de ese árbol, se les abrirán a ustedes los ojos y serán como Dios, que conoce el bien y el mal”.

La mujer vio que el árbol era bueno para comer, agradable a la vista y codiciable, además, para alcanzar la sabiduría. Tomó, pues, de su fruto, comió y le dio a su marido, que estaba junto a ella, el cual también comió. Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entrelazaron unas hojas de higuera y se las ciñeron para cubrirse.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos   –   Romanos 5, 12. 17-19

Hermanos: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.

En efecto, si por el pecado de un solo hombre estableció la muerte su reinado, con mucho mayor razón reinarán en la vida por un solo hombre, Jesucristo, aquellos que reciben la gracia superabundante que los hace justos.

En resumen, así como por el pecado de un solo hombre, Adán, vino la condenación para todos, así por la justicia de un solo hombre, Jesucristo, ha venido para todos la justificación que da la vida. Y así como por la desobediencia de uno, todos fueron hechos pecadores, así por la obediencia de uno solo, todos serán hechos justos.

Evangelio 

Lectura del santo evangelio según san Mateo  –  Mateo 4, 1-11

En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer y, al final, tuvo hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: “Si tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”. Jesús le respondió: “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito: Mandará a sus ángeles que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie en piedra alguna”. Jesús le contestó: “También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”.

Luego lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la grandeza de todos los reinos del mundo y le dijo: “Te daré todo esto, si te postras y me adoras”. Pero Jesús le replicó: “Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás”.

Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles para servirle.

Las palabras de los Papas

Jesús, en efecto, después de haber recibido la «investidura» como Mesías —«Ungido» de Espíritu Santo— en el bautismo en el Jordán, fue conducido por el mismo Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo.

En el momento de iniciar su ministerio público, Jesús tuvo que desenmascarar y rechazar las falsas imágenes de Mesías que le proponía el tentador. Pero estas tentaciones son también falsas imágenes del hombre, que en todo tiempo acechan la conciencia, disfrazándose de propuestas convenientes y eficaces, incluso buenas. (…) El tentador es disimulado: no empuja directamente hacia el mal, sino hacia un falso bien, haciendo creer que las verdaderas realidades son el poder y aquello que satisface las necesidades primarias.

De este modo, Dios pasa a ser secundario, se reduce a un medio; se convierte, en definitiva, en irreal, ya no cuenta, desaparece. En último análisis, en las tentaciones está en juego la fe, porque está en juego Dios.

En los momentos decisivos de la vida, pero, viéndolo bien, en todo momento, nos encontramos ante una encrucijada: ¿queremos seguir al yo o a Dios? ¿El interés individual o bien el verdadero Bien, lo que realmente es un bien? (…) Como enseña san Agustín, Jesús tomó de nosotros las tentaciones, para donarnos su victoria (cf. Enarr. in Psalmos, 60, 3: pl 36, 724). No tengamos miedo, por lo tanto, de afrontar también nosotros el combate contra el espíritu del mal: lo importante es que lo hagamos con Él, con Cristo, el Vencedor. (Benedicto XVI – Angelus, 17 de febrero de 2013)

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Miércoles de Ceniza, 18 de Marzo 2026

Miércoles de Ceniza 2026: ¿Por qué se evita la carne en Cuaresma y...
 

EMiércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, uno de los periodos más significativos dentro del calendario litúrgico de la Iglesia Católica, caracterizado por la reflexión, la penitencia y la preparación espiritual rumbo a la Semana Santa.

Durante esta fecha, millones de fieles acuden a templos para recibir la imposición de la ceniza en la frente, un símbolo que representa la humildad, el arrepentimiento y la conciencia sobre la fragilidad de la vida humana. «Polvo eres y en polvo te convertirás» esta frase se utiliza el Miércoles de Ceniza, donde miles de católicos marcan la Cruz en su frente. Además, el Miércoles de Ceniza suele marcar el inicio de cambios en los hábitos cotidianos de muchos fieles, especialmente en lo relacionado con la alimentación y las prácticas religiosas. 

La Cuaresma se inicia el 18 de febrero de 2026 y concluye el 2 de abril de 2026, antes de la Misa vespertina del Jueves Santo. Este periodo dura 40 días (sin contar los domingos). A lo largo de la Cuaresma, que se extiende durante 40 días, los creyentes adoptan distintas formas de sacrificio, ayuno y Actos de Fe como una manera de renovar su compromiso religioso y espiritual.

En países como España, México… y países latinoamericanos, con una fuerte tradición católica, el Miércoles de Ceniza y la Cuaresma tienen un profundo arraigo cultural y religioso, formando parte de las prácticas espirituales y comunitarias que se transmiten de generación en generación.

Evitar el consumo de carne durante la Cuaresma tiene sus raíces en antiguas prácticas de penitencia dentro del cristianismo, donde los fieles realizaban sacrificios simbólicos como una forma de reflexión espiritual. La carne, históricamente asociada con celebraciones y festines, se convierte en un alimento a limitar como gesto de austeridad en estas épocas de reflexión. Por tanto el evitar comer carne se entiende como un acto de disciplina y conciencia religiosa. Prescindir de ciertos alimentos busca fortalecer valores como la sobriedad, el autocontrol o la empatía hacia quienes viven en situaciones de carencia.

Dentro de la tradición de la Iglesia católica, los días en que se practica:

  • AYUNO Y ABSTINENCIA DE CARNE DURANTE LA CUARESMA:

 – MIERCOLES DE CENIZA 

 – VIERNES SANTO, uno de los días más importantes, para conmemorar la Crucifixión de Jesús.

  • ABSTINENCIA de comer carne TODOS LOS VIERNES de Cuaresma.

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VI Domingo Ordinario, 15 de Febrero 2026

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico 15, 15-20   –  Sirácides 15, 16-21

Si tú lo quieres, puedes guardar los mandamientos; permanecer fiel a ellos es cosa tuya.
El Señor ha puesto delante de ti fuego y agua; extiende la mano a lo que quieras.
Delante del hombre están la muerte y la vida; le será dado lo que él escoja. 

Es infinita la sabiduría del Señor; es inmenso su poder y él lo ve todo.
Los ojos del Señor ven con agrado a quienes lo temen; el Señor conoce todas las obras del hombre.

A nadie le ha mandado ser impío y a nadie le ha dado permiso de pecar.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios   –  1 Corintios 2, 6-10

Hermanos: Es cierto que a los adultos en la fe les predicamos la sabiduría, pero no la sabiduría de este mundo ni la de aquellos que dominan al mundo, los cuales van a quedar aniquilados. Por el contrario, predicamos una sabiduría divina, misteriosa, que ha permanecido oculta y que fue prevista por Dios desde antes de los siglos, para conducirnos a la gloria. Ninguno de los que dominan este mundo la conoció, porque, de haberla conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.

Pero lo que nosotros predicamos es, como dice la Escritura, que lo que Dios ha preparado para los que lo aman, ni el ojo lo ha visto, ni el oído lo ha escuchado, ni la mente del hombre pudo siquiera haberlo imaginado. A nosotros, en cambio, Dios nos lo ha revelado por el Espíritu que conoce perfectamente todo, hasta lo más profundo de Dios.

Evangelio 

Lectura del santo evangelio según san Mateo  – Mateo 5, 20-22. 27-28. 33-37

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal.

También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno».

Las palabras de los Papas

«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos» (Mt 5, 17.20). Pero ¿en qué consiste esta «plenitud» de la Ley de Cristo, y esta «mayor» justicia que él exige? Jesús lo explica mediante una serie de antítesis entre los mandamientos antiguos y su modo proponerlos de nuevo. Cada vez comienza diciendo: «Habéis oído que se dijo a los antiguos…», y luego afirma: «Pero yo os digo…».  (…) Y así seis veces.

Este modo de hablar suscitaba gran impresión en la gente, que se asustaba, porque ese «yo os digo» equivalía a reivindicar para sí la misma autoridad de Dios, fuente de la Ley. La novedad de Jesús consiste, esencialmente, en el hecho que él mismo «llena» los mandamientos con el amor de Dios, con la fuerza del Espíritu Santo que habita en él. Y nosotros, a través de la fe en Cristo, podemos abrirnos a la acción del Espíritu Santo, que nos hace capaces de vivir el amor divino. Por eso todo precepto se convierte en verdadero como exigencia de amor, y todos se reúnen en un único mandamiento: ama a Dios con todo el corazón y ama al prójimo como a ti mismo. (Benedicto XVI – Angelus, 13 de febrero de 2011)

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Sábado, 21 de Febrero

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El 11 de Febrero se celebra Nuestra Señora de Lourdes

Nossa Senhora de Lourdes

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¿Por qué se alejan los jóvenes de la Iglesia?

El siglo XXI, o es un siglo religioso, o no será en absoluto
     Por: Varios | Fuente: Catholic.net

Ante todo, se puede responder viendo algunos hechos concretos. Si observamos detenidamente los multitudinarios encuentros que ha tenido el Santo Padre con la juventud, y en especial en este año jubilar, nos damos cuenta que la juventud no se aleja de la Iglesia.

Por otra parte, no podemos olvidar el gran porcentaje de chicos y chicas que en las últimas décadas se han apartado de la Iglesia. Sin embargo, esto no quiere decir que la Iglesia los haya perdido. El materialismo y el libertinaje que se acentúan en nuestra sociedad, son las principales causas de este alejamiento.

Por otra parte, nos encontramos con un factor curioso, dado que los jóvenes que, en cierta etapa de su existencia dejan de lado la vida en la Iglesia, con el paso del tiempo regresan a ella, al darse cuenta de que no hay otra verdad mas que Cristo y su Iglesia.

Podemos decir que el joven, por su dinamismo y vitalidad, responde rápido a la llamada de evangelizar a los que no conocen a Dios. Así, nos encontramos con fuertes y sólidos grupos parroquiales, misioneros jóvenes, catequistas… aquí hay que tener en cuenta, también, la vida de oración. No se puede ir por la vida simplemente con un activismo pragmático. Hay que saber compaginar bien la acción con la oración. Esto depende de la Iglesia, y más concretamente del sacerdote. Allí donde hay un sacerdote santo y celoso, por lógica se encuentra una juventud santa e intrépida, capaz de olvidarse de sí misma para entregarse al prójimo sin medida. Pero por el contrario, allí donde parece que la Iglesia ha perdido a la juventud, quizás la clave para superar esta escasez está en intensificar la unión con Dios, para que una vez que el joven llene su corazón de Dios, sienta un fuego que le queme y le haga transmitir su experiencia a los demás.

La Iglesia no ha perdido a los jóvenes. Sólo habría que recordar Denver, Manila, Santiago de Compostela, y la historia personal de tantos jóvenes que, cansados de una vida sin Dios buscan desesperadamente alguien que les habla de Él. Ese alguien, ahora, se llama Juan Pablo II, por eso le siguen. Basta con ver los encuentros del Papa con los jóvenes para darse cuenta de la sed que ellos tienen de seguir ayudando a la Iglesia.

Más bien sería la juventud la que ha perdido a la Iglesia. Es cierto que en las últimas décadas la sociedad ha sufrido una profunda revolución. Las ideologías materialistas y ateas de principios de siglo, la confusión de los años sesenta y la provocada por algunas interpretaciones erróneas del mensaje del Concilio, etc., han ido dando paso a una sociedad cada vez más secularizada, en la que Dios ha quedado al margen. Los jóvenes de hoy sufren las consecuencias de esta falta de jerarquía de valores, de la pérdida de lo trascendental, y se alejan, efectivamente, de la Iglesia.

Pero también podemos sentir la nueva primavera de la Iglesia, que viene de la mano precisamente de los jóvenes. Ellos se sienten hastiados de un vacío existencial que no les ha llevado a nada, y se comienzan a volver a la fe en espera de una respuesta más trascendental. No debe dejar de llamar la atención los encuentros masivos del Papa con los jóvenes, el incremento de los misioneros y el todavía tímido pero creciente aumento de las vocaciones a la vida religiosa y sacerdotal.

Alguien dijo una vez que “el siglo XXI, o es un siglo religioso, o no será en absoluto”. Creo que esto se aplica de manera especial a los jóvenes.

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  COLECTA «MANOS UNIDAS»         

«DECLARA LA GUERRA AL HAMBRE«

DOMINGO, 8 DE FEBRERO 2026

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V Domingo Ordinario, 8 de Febrero 2026

Primera lectura

Isaías 58, 7-10

Esto dice el Señor:
«Comparte tu pan con el hambriento, abre tu casa al pobre sin techo,
viste al desnudo y no des la espalda a tu propio hermano.

Entonces surgirá tu luz como la aurora y cicatrizarán de prisa tus heridas;
te abrirá camino la justicia y la gloria del Señor cerrará tu marcha.

Entonces clamarás al Señor y él te responderá;
lo llamarás y él te dirá: ‘Aquí estoy’.

Cuando renuncies a oprimir a los demás y destierres de ti el gesto amenazador
y la palabra ofensiva; cuando compartas tu pan con el hambriento
y sacies la necesidad humillado, brillará tu luz en las tinieblas
y tu oscuridad será como el mediodía».
 

Segunda lectura

1 Corintios 2, 1-5

Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarles el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.

Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.
 

Evangelio 

Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos».

Las palabras de los Papas

«Vosotros sois la luz del mundo». La luz dispersa la oscuridad y nos permite ver. Jesús es la luz que ha disipado las tinieblas, pero aún permanecen en el mundo y en las personas. Es la tarea del cristiano dispersarlas haciendo brillar la luz de Cristo y proclamando su Evangelio. Es una irradiación que también puede provenir de nuestras palabras, pero debe fluir sobre todo de nuestras «buenas obras» (v. 16).

Un discípulo y una comunidad cristiana son luz en el mundo cuando encaminan a los demás hacia Dios, ayudando a cada uno a experimentar su bondad y misericordia. El discípulo de Jesús es luz cuando sabe vivir su fe fuera de los espacios estrechos, cuando ayuda a eliminar los prejuicios, a eliminar la calumnia y a llevar la luz de la verdad a situaciones viciadas por la hipocresía y la mentira. Hacer luz. Pero no mi luz, es la luz de Jesús: somos instrumentos para que la luz de Jesús llegue a todos. (Francisco – Angelus, 9 de febrero de 2020)

 

 

 

 

IV Domingo Ordinario, 1 de Febrero 2026

Primera lectura

Lectura de la profecía de Sofonías   –  Sofonías 2, 3; 3, 12-13

Busquen al Señor, ustedes los humildes de la tierra, los que cumplen los mandamientos de Dios.

Busquen la justicia, busquen la humildad. Quizá puedan así quedar a cubierto el día de la ira del Señor.

«Aquel día, dice el Señor, yo dejaré en medio de ti, pueblo mío, un puñado de gente pobre y humilde.

Este resto de Israel confiará en el nombre del Señor.
No cometerá maldades ni dirá mentiras; no se hallará en su boca una lengua embustera.
Permanecerán tranquilos y descansarán sin que nadie los moleste».

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios   –  1 Corintios 1, 26-31

Hermanos: Consideren que entre ustedes, los que han sido llamados por Dios, no hay muchos sabios, ni muchos poderosos, ni muchos nobles, según los criterios humanos. Pues Dios ha elegido a los ignorantes de este mundo, para humillar a los sabios; a los débiles del mundo, para avergonzar a los fuertes; a los insignificantes y despreciados del mundo, es decir, a los que no valen nada, para reducir a la nada a los que valen; de manera que nadie pueda presumir delante de Dios.

En efecto, por obra de Dios, ustedes están injertados en Cristo Jesús, a quien Dios hizo nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación y nuestra redención. Por lo tanto, como dice la Escritura: El que se gloría, que se gloríe en el Señor.

Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Mateo  –  Mateo 5, 1-12a

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:

«Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los que lloran, porque serán consolados.
Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento,

porque su premio será grande en los cielos».

Las palabras de los Papas

Las bienaventuranzas contienen la “carta de identidad” del cristiano ―es nuestro carné de identidad―, porque dibujan el rostro de Jesús, su forma de vida. (…) “el monte” recuerda al Sinaí, donde Dios le dio a Moisés los mandamientos. Jesús empieza a enseñar una nueva ley: ser pobre, ser manso, ser misericordioso… Estos “nuevos mandamientos” son mucho más que normas. De hecho, Jesús no impone nada, pero revela el camino a la felicidad ―su camino― repitiendo ocho veces la palabra “bienaventurados”. (…) Pero, ¿qué significa la palabra “bienaventurado”? ¿Por qué cada una de las ocho bienaventuranzas comienza con la palabra bienaventurado?

La palabra original no indica a alguien que tiene el estómago lleno o que se divierte, sino una persona que está en una condición de gracia, que progresa en la gracia de Dios y que progresa por el camino de Dios: la paciencia, la pobreza, el servicio a los demás, el consuelo… Los que progresan en estas cosas son felices y serán bienaventurados.  (Francisco – Audiencia general, 29 de enero de 2020)

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III Domingo Ordinario, 25 de Enero 2026

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías  –   Isaías 8, 23b–9, 3

En otro tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí; pero en el futuro llenará de gloria el camino del mar, más allá del Jordán, en la región de los paganos.

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz;
sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció.

Engrandeciste a tu pueblo e hiciste grande su alegría.
Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar, como se alegran al repartirse el botín.

Porque tú quebrantaste su pesado yugo, la barra que oprimía sus hombros
y el cetro de su tirano, como en el día de Madián.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios  –  1 Corintios 1, 10-13. 17

Hermanos: Los exhorto, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos vivan en concordia y no haya divisiones entre ustedes, a que estén perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar.

Me he enterado, hermanos, por algunos servidores de Cloe, de que hay discordia entre ustedes. Les digo esto, porque cada uno de ustedes ha tomado partido, diciendo: “Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Pedro, yo de Cristo”. ¿Acaso Cristo está dividido? ¿Es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O han sido bautizados ustedes en nombre de Pablo?

Por lo demás, no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y eso, no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.

Evangelio 

Lectura del santo evangelio según san Mateo  –  Mateo 4, 12-23

Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:

Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”.

Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y los haré pescadores de hombres”. Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron.

Andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.

Las palabras de los Papas

“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz” (Is 9,1). (…) El evangelista san Mateo usa esta profecía como prólogo a la actividad docente de Jesús en Galilea, cuando, desde su hogar en Nazaret, vino a vivir a la ciudad de Cafarnaúm. (…) Jesús comienza a enseñar en Cafarnaúm; y el contenido de su enseñanza está contenido en las palabras: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca” (Mt 4,17). “Arrepiéntanse” significa precisamente ver “una luz”. ¡Ver “una gran luz”! La luz que viene de Dios. La luz que es Dios mismo.

A través del Evangelio, que Cristo proclama, se cumplen las palabras proféticas de Isaías: “Sobre los que habitaban en tierra de densas tinieblas brilló una luz” (Is 9,1). En la oscuridad —símbolo de confusión, error e incluso muerte— irrumpe de repente la luz, que es el mismo Hijo de Dios, que asumió la naturaleza humana; Él, la Palabra, «la luz verdadera que ilumina a todo hombre» (Jn 1,9). (San Juan Pablo II – Homilía en la Santa Misa en la Parroquia de Santa Rita en Torbellamonaca, 22 de enero de 1984)

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Primera lectura

Lectura del libro de Isaías  –  Isaίas 49, 3. 5-6

El Señor me dijo: “Tú eres mi siervo, Israel; en ti manifestaré mi gloria”.
Ahora habla el Señor, el que me formó desde el seno materno,
para que fuera su servidor, para hacer que Jacob volviera a él
y congregar a Israel en torno suyo –tanto así me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza–.
Ahora, pues, dice el Señor: “Es poco que seas mi siervo
sólo para restablecer a las tribus de Jacob y reunir a los sobrevivientes de Israel;
te voy a convertir en luz de las naciones, para que mi salvación llegue
hasta los últimos rincones de la tierra”.

Segunda lectura

Comienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios – Juan 1, 29-34

En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: “Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel”.

Entonces Juan dio este testimonio: “Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan  – Juan 1, 29-34

En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: “Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel”.

Entonces Juan dio este testimonio: “Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.

Las palabras de los Papas

El Bautista no puede frenar el urgente deseo de dar testimonio de Jesús y declara: «Y yo lo he visto y doy testimonio» (v. 34). Juan vio algo impactante, es decir, al Hijo amado de Dios en solidaridad con los pecadores; y el Espíritu Santo le hizo comprender la novedad inaudita, un verdadero cambio de rumbo.

De hecho, mientras que en todas las religiones es el hombre quien ofrece y sacrifica algo para Dios, en el caso de Jesús es Dios quien ofrece a su Hijo para la salvación de la humanidad. Juan manifiesta su asombro y su consentimiento ante esta novedad traída por Jesús, a través de una expresión significativa que repetimos cada día en la misa: «¡He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!» (v. 29). El testimonio de Juan el Bautista nos invita a empezar una y otra vez en nuestro camino de fe: empezar de nuevo desde Jesucristo, el Cordero lleno de misericordia que el Padre ha dado por nosotros.

Sorprendámonos una vez más por la elección de Dios de estar de nuestro lado, de solidarizarse con nosotros los pecadores, y de salvar al mundo del mal haciéndose cargo de él totalmente. Aprendamos de Juan el Bautista a no dar por sentado que ya conocemos a Jesús, que ya lo conocemos todo de Él (cf. v. 31). No es así. Detengámonos en el Evangelio, quizás incluso contemplando un icono de Cristo, un “Rostro Santo”. Contemplemos con los ojos y más aún con el corazón; y dejémonos instruir por el Espíritu Santo, que dentro de nosotros nos dice: ¡Es Él! (Francisco – Angelus, 19 de enero de 2020)

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Fiesta del Bautismo de Jesús, Domingo 11 de Enero 2026

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías   –  Isaίas 42, 1-4. 6-7

Esto dice el Señor:
“Miren a mi siervo, a quien sostengo, a mi elegido, en quien tengo mis complacencias.
En él he puesto mi espíritu para que haga brillar la justicia sobre las naciones.

No gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles; no romperá la caña resquebrajada,
ni apagará la mecha que aún humea. Promoverá con firmeza la justicia,
no titubeará ni se doblegará hasta haber establecido el derecho sobre la tierra
y hasta que las islas escuchen su enseñanza.

Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación, te llamé, te tomé de la mano, te he formado
y te he constituido alianza de un pueblo, luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas”.

Segunda lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles  –  Hechos 10, 34-38

En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que estaban en su casa, con estas palabras: “Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere. Él envió su palabra a los hijos de Israel, para anunciarles la paz por medio de Jesucristo, Señor de todos.

Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.

Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Mateo   –  Mateo 3, 13-17

En aquel tiempo, Jesús llegó de Galilea al río Jordán y le pidió a Juan que lo bautizara. Pero Juan se resistía, diciendo: “Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te bautice?” Jesús le respondió: “Haz ahora lo que te digo, porque es necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere”. Entonces Juan accedió a bautizarlo.

Al salir Jesús del agua, una vez bautizado, se le abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios, que descendía sobre él en forma de paloma y oyó una voz que decía desde el cielo: “Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”.

Las palabras de los Papas

Esta fiesta nos hace redescubrir el don y la belleza de ser un pueblo de bautizados, es decir, de pecadores —todos lo somos— de pecadores salvados por la gracia de Cristo, inseridos realmente, por obra del Espíritu Santo, en la relación filial de Jesús con el Padre, acogidos en el seno de la madre Iglesia, hechos capaces de una fraternidad que no conoce confines ni barreras.

Que la Virgen María nos ayude a todos nosotros cristianos a conservar una conciencia siempre viva y agradecida de nuestro Bautismo y a recorrer con fidelidad el camino inaugurado por este Sacramento de nuestro renacimiento. Y siempre humildad, docilidad y firmeza. (Francisco – Ángelus, 8 de enero de 2017)

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La fiesta de la Epifanía, celebrada el de Enero.

Conmemora la manifestación de Jesús y la visita de los Reyes Magos, simbolizando la revelación de Dios al mundo.

Significado Orígenes

La Epifanía, también conocida como el Día de Reyes, es una festividad cristiana que celebra la 
manifestación de Jesucristo los Reyes Magos, quienes llegaron de Oriente para adorar al 
niño Jesús ofrecerle regalos de oro, incienso mirra. 
Esta fiesta se considera una de las más antiguas en la tradición cristiana, con raíces que
se remontan al siglo III IV.

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Adoración de los Reyes Magos, Velázquez

Solemnidad de la Epifanía del Señor, 6 de Enero 2026 

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico  –  Isaίas 60, 1-6

Levántate y resplandece, Jerusalén, porque ha llegado tu luz
y la gloria del Señor alborea sobre ti.
Mira: las tinieblas cubren la tierra y espesa niebla envuelve a los pueblos;
pero sobre ti resplandece el Señor y en ti se manifiesta su gloria.
Caminarán los pueblos a tu luz y los reyes, al resplandor de tu aurora.

Levanta los ojos y mira alrededor: todos se reúnen y vienen a ti;
tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos.
Entonces verás esto radiante de alegría; tu corazón se alegrará, y se ensanchará,
cuando se vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos.
Te inundará una multitud de camellos y dromedarios, procedentes de Madián y de Efá.
Vendrán todos los de Sabá trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios – Efesios 3, 2-3a. 5-6

Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios, que se me ha confiado en favor de ustedes. Por revelación se me dio a conocer este misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, pero que ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: es decir, que por el Evangelio, también los paganos son coherederos de la misma herencia, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma promesa en Jesucristo.

Evangelio 

Lectura del santo evangelio según san Mateo  –  Mateo 2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de oriente llegaron entonces a Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo”.

Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con él. Convocó entonces a los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será el pastor de mi pueblo, Israel”.

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisaran el tiempo en que se les había aparecido la estrella y los mandó a Belén, diciéndoles: “Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay de ese niño y, cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo”.

Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

Las palabras de los Papas

Hermanos, hermanas, ¡abramos el corazón a la inquietud, pidamos el valor para avanzar en el camino y finalicemos en la adoración! No tengamos miedo, es el recorrido de los Magos, es el recorrido de todos los santos de la historia: recibir las inquietudes, ponerse en camino y adorar. Hermanos y hermanas, no dejemos que se apague en nosotros la inquietud de las preguntas, no detengamos nuestro caminar cediendo a la apatía o a la comodidad; y rindámonos, encontrándonos con el Señor, al asombro de la adoración.

Entonces descubriremos que una luz ilumina también las noches más oscuras, es Jesús, es la estrella radiante de la mañana, el sol de justicia, el fulgor misericordioso de Dios, que ama a todos los hombres y a todos los pueblos de la tierra. (Papa Francisco, Santa Misa en la solemnidad de la Epifanía del Señor, 6 de Enero 2023)

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