Actualidad 2024

Posted on 2 enero 2024. Filed under: Actualidad 2024 | Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , |

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  COFRADIA DE NTRA. SEÑORA DEL CARMEN

San Martín de Toranzo (Cantabria)

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Hora de la Misericordia

El Santo Rosario

https://Horario de Misas en Parroquias del Valle de Toranzo 2024

Actualizado al 30 de Diciembre 2024

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Desde los albores de la Cristiandad, hemos sido testigos de la exaltación de múltiples figuras santas, pero ninguna iguala en pureza y significado a la que representa el núcleo de nuestra fe: La Sagrada Familia, comprendida por la Santísima Virgen María, San José y nuestro Salvador Jesucristo, esta trinidad terrenal es, sin lugar a dudas, la más pura manifestación de santidad católica.

La importancia de la Sagrada Familia no radica únicamente en sus miembros individuales, sino en cómo interactúan entre ellos y qué representan para nosotros. Ellos forman el modelo de familia cristiana, cimentada en el amor, el respeto y la fe.

En conclusión, la Sagrada Familia es un baluarte de la santidad católica y, para comprender a fondo la esencia de nuestros santos es fundamental analizar y entender a este trío que encarna los cimientos de nuestras creencias y valores religiosos.

Primera lectura

Segunda lectura

De la Primera Carta de Juan – 1 Jn 3, 1-2. 21-24

Palabras del Santo Padre

En el Evangelio vemos que incluso en la Sagrada Familia no todo va bien: hay problemas inesperados, angustia, sufrimiento. No existe la Sagrada Familia de las estampitas. María y José pierden a Jesús y lo buscan angustiados, luego lo encuentran después de tres días. Y cuando, sentado entre los maestros del Templo, responde que debe atender los asuntos de su Padre, no lo entienden. Necesitan tiempo para aprender a conocer a su hijo.

Así es también para nosotros: cada día, en la familia, hay que aprender a escucharnos y comprendernos, a caminar juntos, a afrontar los conflictos y las dificultades. Es el reto diario, y se gana con la actitud adecuada, con pequeñas atenciones, con gestos sencillos, cuidando los detalles de nuestras relaciones. (…) 

Adoración de los Pastores, Murillo.

– Celebración de la Navidad, miércoles 25 de Diciembre.

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– Festividad de Año Nuevo. Miércoles 1 de Enero 2025.

12.00 h. San Martín de Toranzo

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IV Domingo de Adviento, 22 de Diciembre

Hoy se enciende la cuarta vela de la Corona de Adviento.

Primera lectura

Lectura del Profeta Miqueas – Miq 5, 1-4a

Esto dice el Señor:
“De ti, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel, cuyos orígenes se remontan a tiempos pasados, a los días más antiguos.

Por eso, el Señor abandonará a Israel, mientras no dé a luz la que ha de dar a luz.
Entonces el resto de sus hermanos se unirá a los hijos de Israel.
Él se levantará para pastorear a su pueblo con la fuerza y la majestad del Señor, su Dios.
Ellos habitarán tranquilos, porque la grandeza del que ha de nacer llenará la tierra
y él mismo será la paz’’.

Segunda lectura

Lectura de la carta a los Hebreos – Heb 10, 5-10

Hermanos: Al entrar al mundo, Cristo dijo, conforme al salmo: No quisiste víctimas ni ofrendas; en cambio, me has dado un cuerpo. No te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado; entonces dije –porque a mí se refiere la Escritura–: “Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad”.

Comienza por decir: “No quisiste víctimas ni ofrendas, no te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado –siendo así que eso es lo que pedía la ley–; y luego añade: “Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad”.

Con esto, Cristo suprime los antiguos sacrificios, para establecer el nuevo. Y en virtud de esta voluntad, todos quedamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez por todas.

Evangelio del Día

Lectura del santo Evangelio según San Lucas – Lc 1, 39-45

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea y, entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Palabras del Santo Padre

En el último tramo del camino del Adviento dejémonos guiar por estos dos verbos. Levantarse y caminar con prontitud: son los dos movimientos que María hizo y que nos invita también a nosotros a hacer en vista de la Navidad.

En primer lugar, alzarse. Después del anuncio del ángel, para la Virgen se perfilaba un periodo difícil: su embarazo inesperado la exponía a incomprensiones y también a penas severas, incluso a la lapidación, en la cultura de aquella época. ¡Imaginemos cuántos pensamientos y turbaciones tenía! Sin embargo, no se desanima, no se desespera, sino que se levanta. No mira hacia abajo, hacia los problemas, sino a lo alto, hacia Dios. Y no piensa a quién pedir ayuda, sino a quién ayudar. Siempre piensa en los demás: así es María, pensando siempre en las necesidades de los demás. (…)

El segundo movimiento es caminar con prontitud. (…) Yendo hacia la casa de Isabel, María procede con el paso rápido de quien tiene el corazón y la vida llenos de Dios, llenos de su alegría. (…) No nos olvidemos de que el primer acto de caridad que podemos hacer al prójimo es ofrecerle un rostro sereno y sonriente. Es llevarles la alegría de Jesús, como hizo María con Isabel. ¡La Madre de Dios nos tome de la mano, nos ayude a levantarnos y caminar con prontitud hacia la Navidad! (Ángelus, 19 de diciembre de 2021)

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III Domingo de Adviento, día 15 de Diciembre

Se enciende la tercera vela. Las lecturas giran en torno a dos temas aparentemente distintos, la alegría y la conversión: la conversión a la que el Bautista exhorta para preparar la venida del Mesías y la alegría por ser ya tercer domingo de Adviento, domingo de «GAUDETE» («¡Alegraos!»). Invitan a la alegría tanto Sofonías como Isaías y san Pablo.

Corona de Adviento Parroquia de Borleña

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Primera lectura

Lectura del Profeta Sofonías 3, 14-18a

Alégrate, hija de Sión, grita de gozo Israel; regocíjate y disfruta con todo tu ser, hija de Jerusalén.
El Señor ha revocado tu sentencia, ha expulsado a tu enemigo.

El rey de Israel, el Señor, está en medio de ti, no temas mal alguno.

Aquel día se dirá a Jerusalén: «¡No temas!, ¡Sión, no desfallezcas!»

El Señor, tu Dios, está en medio de ti, valiente y salvador; se alegra y goza contigo, te renueva con su amor; exulta y se alegra contigo como en día de fiesta.

coronaborleña III 1

Salmo

Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 R.Gritad jubilosos: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.»

«Él es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación».
Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

«Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso».

Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión:
porque es grande en medio de ti el Santo de Israel.

Segunda lectura

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 4, 4-7

Hermanos:

Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca.
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y en la súplica, con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.
Y la paz de Dios, que supera todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 3, 10-18

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «¿Entonces, qué debemos hacer?».

Él contestaba: «El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo».

Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros?».

Él les contestó: «No exijáis más de lo establecido».

Unos soldados igualmente le preguntaban: «Y nosotros ¿qué debemos hacer?».

Él les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga».

Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga».

Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio.

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– Celebración de la Navidad, Miércoles 25 de Diciembre.

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Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, 8 de Diciembre 2024

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis – Gn 3, 9-15. 20

Después de que el hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido, el Señor Dios llamó al hombre y le preguntó: «¿Dónde estás?» Éste le respondió: «Oí tus pasos en el jardín; tuve miedo, porque estoy desnudo, y me escondí». Entonces le dijo Dios: «¿Y quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?» Respondió Adán: «La mujer que me diste por compañera me ofreció del fruto del árbol y comí». El Señor Dios dijo a la mujer: «¿Por qué has hecho esto?» Repuso la mujer: «La serpiente me engañó y comí».

Entonces dijo el Señor Dios a la serpiente:
«Porque has hecho esto, serás maldita entre todos los animales y entre todas las bestias salvajes.
Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida.
Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya;
y su descendencia te aplastará la cabeza, mientras tú tratarás de morder su talón».


El hombre le puso a su mujer el nombre de «Eva», porque ella fue la madre de todos los vivientes.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios – Ef 1, 3-6. 11-12

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en él
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
Él nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo, para que fuéramos santos
e irreprochables a sus ojos, por el amor, y determinó, porque así lo quiso,
que, por medio de Jesucristo, fuéramos sus hijos, para que alabemos y glorifiquemos la gracia
con que nos ha favorecido por medio de su Hijo amado.

Con Cristo somos herederos también nosotros. Para esto estábamos destinados, por decisión del que lo hace todo según su voluntad: para que fuéramos una alabanza continua de su gloria, nosotros, los que ya antes esperábamos en Cristo.

Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Lucas -Lc 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin».

María le dijo entonces al ángel: «¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios». María contestó: «Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho». Y el ángel se retiró de su presencia.

Palabras del Santo Padre

El ángel Gabriel saluda así a la Virgen: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (v. 28). No la llama por su nombre, María, sino por un nombre nuevo que ella no conocía: llena de gracia. Llena de gracia, y por tanto vacía de pecado, es el nombre que Dios le da y que hoy nosotros celebramos. (…) Conservar nuestra belleza acarrea un costo, acarrea una lucha. De hecho, el Evangelio nos muestra la valentía de María, que dijo “sí” a Dios, que eligió correr el riesgo de Dios; y el pasaje del Génesis, relativo al pecado original, nos habla de una lucha contra el tentador y sus tentaciones (cf. Gn 3,15). Pero también lo sabemos por experiencia todos nosotros: cuesta elegir el bien, cuesta mucho custodiar el bien que llevamos dentro. Pensemos en cuántas veces lo hemos malgastado cediendo a la atracción del mal, actuando de modo astuto para nuestros propios intereses o haciendo algo que contaminaría nuestro corazón; o incluso perdiendo el tiempo en cosas inútiles y perjudiciales, aplazando la oración, o diciendo “no puedo” a los que nos necesitaban y, sin embargo, podíamos. Pero frente a todo esto, hoy tenemos una buena noticia: María, la única criatura humana sin pecado de la historia, está con nosotros en la lucha, es nuestra hermana y sobre todo nuestra Madre. (Ángelus, 8 diciembre 2022)

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EL DOMINGO 8 DE DICIEMBRE la Iglesia celebra la SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA, doctrina de origen apostólico que fue proclamada dogma por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854 con la bula «Ineffabilis Deus».

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Para ser la Madre del Salvador, María fue «dotada por Dios con dones a la medida de una misión tan importante». El ángel Gabriel en el momento de la anunciación saluda a María como «llena de gracia». Para poder dar el asentimiento libre de su fe al anuncio de su vocación era preciso que ella estuviese totalmente conducida por la gracia de Dios.

A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que María «llena de gracia» por Dios (Lc 1, 28) había sido redimida desde su concepción. Es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción de María, proclamado en 1854 por el Papa Pío IX:

‘… la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda la mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano’.

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El Adviento

Uno de los símbolos de esta celebración es Corona de Adviento, una tradición cristiana de origen europeo. La corona se hace con ramas verdes, representando la vida eterna, con cuatro velas, una por cada domingo de Adviento.

Corona de Adviento de la parroquia de San Martín de Toranzo.

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La forma circular: Los símbolos ayudan al hombre a descifrar el misterio. La corona de Adviento ayuda a hacer visible el tiempo de espera y de llegar a estar juntos. Su forma circular hace referencia al principio y al fin, Alfa y Omega, dentro de la eternidad y la unidad. Un giro que siempre vuelve llevando en sí mismo la perfección divina. Símbolo del amor infinito del Señor.

Ramas de pino y abeto: En pleno invierno, la naturaleza desvanece sus colores, pero resplandece con algunos árboles siempre verdes, como el pino y abeto, que nos recuerdan la vitalidad y la esperanza.

Velas: En la reunión familiar le corresponde encender las velas al más pequeño. Hoy en día, la mayoría de ellas son rojas, el color típico de la Navidad, pero si se quiere seguir el tiempo litúrgico, las tres primeras deben ser de color violeta, que representan la penitencia y la cuarta de color rosa, como las vestimentas de los sacerdotes. Existe otra quinta vela, menos común, para el día de Navidad de color blanco.

Cada domingo se enciende una de las velas de la emblemática corona de Adviento:

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I DOMINGO DE ADVIENTO, 1 de Diciembre 2024

Primera lectura

Lectura del profeta Jeremías  – Jer 33, 14-16

“Se acercan los días, dice el Señor, en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá.

En aquellos días y en aquella hora, yo haré nacer del tronco de David un vástago santo, que ejercerá la justicia y el derecho en la tierra. Entonces Judá estará a salvo, Jerusalén estará segura y la llamarán ‘el Señor es nuestra justicia’ ”.

Segunda lectura

Lectura de la 1ª carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses – Tes 3, 12–4, 2

Hermanos: Que el Señor los llene y los haga rebosar de un amor mutuo y hacia todos los demás, como el que yo les tengo a ustedes, para que él conserve sus corazones irreprochables en la santidad ante Dios, nuestro Padre, hasta el día en que venga nuestro Señor Jesús, en compañía de todos sus santos.

Por lo demás, hermanos, les rogamos y los exhortamos en el nombre del Señor Jesús a que vivan como conviene, para agradar a Dios, según aprendieron de nosotros, a fin de que sigan ustedes progresando. Ya conocen, en efecto, las instrucciones que les hemos dado de parte del Señor Jesús.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Lucas  – Lc 21, 25-28. 34-36

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra, las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad.

Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación. Estén alerta, para que los vicios, con el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.

Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre.«

Palabras del Santo Padre

Hoy empieza el Adviento, el tiempo litúrgico que nos prepara para la Navidad, invitándonos a levantar la mirada y abrir nuestros corazones para recibir a Jesús.

En Adviento, no vivimos solamente la espera navideña, también estamos invitados a despertar la espera del glorioso regreso de Cristo —cuando volverá al final de los tiempos— preparándonos para el encuentro final con él mediante decisiones coherentes y valientes.

Recordamos la Navidad, esperamos el glorioso regreso de Cristo y también nuestro encuentro personal: el día que el Señor nos llame. Durante estas cuatro semanas, estamos llamados a despojarnos de una forma de vida resignada y rutinaria y a salir alimentando esperanzas, alimentando sueños para un futuro nuevo. (…)

Pero ¿ cuál es el horizonte de nuestra espera en oración? En la Biblia nos lo dicen, sobre todo, las voces de los profetas. Hoy, es la de Jeremías, que habla al pueblo sometido a la dura prueba del exilio y que corre el riesgo de perder su identidad.

También nosotros, los cristianos, que somos pueblo de Dios, corremos el peligro de convertirnos en “mundanos” y perder nuestra identidad, e incluso de “paganizar” el estilo cristiano. Por eso necesitamos la Palabra de Dios que, a través del profeta, nos anuncia: “Mirad que días vienen en que confirmaré la buena palabra que dije (…) Haré brotar para David un Germen justo y practicará el derecho y la justicia en la tierra” (33, 14-15)

Y ese germen justo es Jesús que viene y que nosotros esperamos. (Ángelus, 2 de diciembre de 2018)

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TIEMPO DE ADVIENTO

El primer domingo de Adviento siempre cae entre el 27 de noviembre y el 3 de diciembre, cuando sea el domingo más cercano a la fiesta de San Andrés (30 de noviembre).

De esta manera, el Adviento 2024 comienza el domingo 1 de Diciembre.

Adviento, tiempo de sembrar esperanza

El domingo 1 de diciembre de 2024 comienza el nuevo año litúrgico con el inicio del Adviento. Este tiempo litúrgico, que nos llevará hasta el 24 de diciembre, es el anuncio de la venida del Salvador. El Adviento nos renueva cada año y nos introduce en la Navidad y en su Misterio.

El Adviento, en los tiempos que vivimos, se hace especialmente imprescindible porque es un momento de espera y esperanzade reflexión y de conversión, de cambio de actitudes  y de vida nueva.

Dios quiere instalarse en nuestras vidas y para ello debemos dejarle entrar. Igual que estrenamos ropa y nos ponemos las mejores galas para ir a una fiesta, el Adviento nos invita no solo a cambiar por fuera sino también por dentro. La fiesta, la venida del Señor, está próxima. Dios se hace hombre para salvarnos.

Detengámonos por un momento para poder sentir su presencia. Las prisas, el trabajo, los hijos, los quehaceres cotidianos no nos dejan tiempo para contemplar que el Señor está presente. Y nos ofrece señales.

Por ello, en este tiempo es necesario estar atentos y vestirnos de Amor, esperanza y caridad. El adviento es una oportunidad para dar lo mejor que tenemos. Para encontrar soluciones. Viene a estar con nosotros un Dios de encuentro. Él es la respuesta.

Este tiempo fuerte de Adviento invita a recorrer un camino hacia la verdadera alegría. “Adviento” es una palabra que viene del latín y significa “venida”. ¡Ya Viene el Señor! ¡Maranatha! . Y su venida nos cambia y nos lleva a una vida nueva, a una vida plena.

Dios nos visita y este encuentro debe ser verdadero. Los cristianos esperamos su venida y Él espera nuestras respuestas. Es tiempo de sembrar, de ser sembradores de esperanza.

 Cuando más se oscurece el horizonte es cuando más tenemos que avivar la esperanza

La esperanza cristiana y nuestro cambio de actitudes, la conversión, debe manifestarse en el día a día. El Adviento es un tiempo privilegiado para comenzar a responder como Él quiere.

Muchas veces estamos tan enfrascados en los problemas, en los vaivenes de la vida, en el dolor, con tan poco tiempo para los demás e incluso para nosotros mismos, que no damos el espacio necesario a la reflexión, a la oración, a hablar con Dios de lo que nos sucede o deseamos. Buscamos en lugares equivocados.

Es tiempo de tener esperanza, de ofrecerla, de caminar juntos. Es hora de hacernos fuertes en la debilidad. (Conferencia Episcopal Española)

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27 de Noviembre, Día de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.

Qué significa llevar la Medalla Milagrosa.- Es luchar por crear un mundo en paz, más humano, más justo y fraterno, empezando por la propia familia.

Llevar la Medalla con devoción es vivir en gracia de Dios y caminar por el mundo “con el corazón puro y las manos limpias” donde no importa lo que uno es, sino cómo vive lo que dice que es.

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SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

Primera Lectura

Lectura del Profeta Daniel  – Dn 7, 13-14

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna:
Vi a alguien semejante a un hijo de hombre, que venía entre las nubes del cielo.
Avanzó hacia el anciano de muchos siglos y fue introducido a su presencia.
Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino.
Y todos los pueblos y naciones de todas las lenguas lo servían.

Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno y su Reino jamás será destruido.

Segunda lectura

Lectura del Libro del Apocalipsis – Apoc 1, 5-8

Hermanos míos: Gracia y paz a ustedes, de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, el soberano de los reyes de la tierra; aquel que nos amó y nos purificó de nuestros pecados con su sangre y ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre. A El la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Miren: Él viene entre las nubes, y todos lo verán, aún aquellos que lo traspasaron. Todos los pueblos de la tierra harán duelo por su causa.

“Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que ha de venir, el Todopoderoso”

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Juan  – Jn 18, 33-37

En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: “¿Eres tú el rey de los judíos?”

Jesús le contestó: “¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?” Pilato le respondió: “¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?”

Jesús le contestó: “Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí”.

Pilato le dijo: “¿Conque tú eres rey?” Jesús le contestó: “Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”.

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Noviembre, mes de la santidad en la Iglesia.

¿Qué es una vida de santidad?

La santidad no es algo del pasado o inalcanzable: es estar unido a Cristo, que es perfecto y santo, y significa estar en amistad con Dios. Él nos creó a imagen y semejanza, y como tal, nos creo en santidad y para ser santos.

Ser santos es participar de manera activa en la santidad y la pureza de Dios, tal y como dice Mateo 5, 48: “Se perfectos como vuestro Padre Celestial es Perfecto”. 

De modo que, por medio de la santidad, podemos disfrutar verdaderamente lo que es la vida, pues nuestra santidad proviene de la fuente inagotable que es Dios, que vive en nosotros.

La razón más importante por la que tenemos que esforzarnos de forma constante a este hermoso regalo es porque sólo los santos están en el cielo y contemplan a Dios, cara a cara. Nadie puede ver o estar en la presencia de Dios si no está en santidad. 

¿Quién puede ser santo?

La santidad no está reservada sólo para unos, es para todos sin distinción de raza o género, ni en realizar gestos heroicos; más bien, es cumplir con amor los pequeños deberes de nuestro día a día. Tal como dice la exhortación apostólica Gaudete et exsultate (“Sobre el llamado a la santidad en el mundo actual”):

Todos estamos llamados a ser santos con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra.

Para finalizar, el camino para llegar a ser santos dependerá de nuestros dones, virtudes y habilidades que podamos poner en favor del prójimo, de acuerdo a la vocación que hayamos elegido en nuestras vidas.

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MISAS EN SAN MARTIN DE TORANZO:

27 DE MARZO MIERCOLES

30 DE MARZO SABADO

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Mañana, día 11 de Noviembre, se celebra el día de San Martín de Tours, patrón de la Parroquia, con Misa a las 12.30 h., seguida de procesión con el Santo si el tiempo lo permite.





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DOMUND. Domingo, 20 de octubre de 2024

Jornada Mundial de las Misiones

El Domund es el día en que, de un modo especial, la Iglesia universal reza por los misioneros y colabora con las misiones.

TU DONATIVO ES IMPORTANTE, se recogerá durante la Sta. Misa en tu Parroquia. Recuerda que ayudarás a construir escuelas donde se impartirán conocimientos, darán al menos una comida a los niños, pondrán en funcionamiento centros de asistencia médica, también enseñarán a las mujeres a cuidar la higiene, coser y algunos conocimientos básicos que les ayudarán a mejorar sus vidas y las de sus familias.

Que ningún rincón del mundo se quede sin la esperanza de conocer a Dios. Atendemos las grandes necesidades de los misioneros en todo el mundo.

En la actualidad existen 1.123 territorios de misión, son las zonas en las que la Iglesia está en sus inicios y necesitan un apoyo especial. Son un tercio de las diócesis de todo el mundo y ocupan en 43,13% de la superficie de la tierra.

Por encargo del Papa, las Obras Misionales Pontificias, tienen el deber de ofrecer un constante apoyo espiritual y material a estas iglesias jóvenes.

¿A QUIÉN AYUDA OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS?

Nadie es tan pobre que no tenga algo que dar, ni tan rico que no necesite nada. Esta es la convicción que anima el Fondo Universal de Solidaridad de las Obras Misionales Pontificias, caracterizado por la reciprocidad entre todos los países y cuyo administrador es el Papa. Personas de todo el mundo hacen sus aportaciones a este Fondo a través de las colectas de Domund, Infancia Misionera y Vocaciones Nativas.

Cada año, las iglesias más necesitadas del mundo, 1.127 territorios de misión, se dirigen a OMP para presentar sus necesidades. Desde el Fondo Universal de Solidaridad, se reparten las ayudas para financiar proyectos garantizando una distribución equitativa y justa.

Conoce algunos de los proyectos atendidos por OMP:

Infancia Misionera, Vocaciones, Vocaciones nativas, Ayudas a escuelas infantiles, Países en guerra, educación para madres y cursos para mujeres, para que tengan su propio negocio…..

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Fotos del concierto de piano en la ermita del Carmen, que fue muy bonito.

El 12 de Octubre se celebra el día de la Hispanidad, La patrona es LA VIRGEN DEL PILAR.

La celebración servía para reforzar los lazos de nuestro país con los territorios de América Latina que también son devotos a la Virgen del Pilar. Es Fiesta Nacional de España y se celebra desde 1892.

Según la tradición, el 2 de enero del año 40, el apóstol Santiago estaba predicando cerca de Cesaraugusta, la antigua Zaragoza. Estaba cansado y desanimado, pero la Virgen se le apareció, subida en un Pilar, es decir, en una columna y le animó a seguir predicando. De ahí viene el nombre de Pilar.

La Reina Regente María Cristina decretó que el 12 de octubre se celebraría la Fiesta Nacional para unir lazos con la América Latina devota a la Virgen del Pilar. El 12 de octubre es legalmente la Fiesta Nacional de España, día que se celebra la llegada a América de Cristóbal Colón en 1492.

La advocación de la Virgen del Pilar es más que una devoción religiosa en la comunidad hispana. Desde 1984, gracias a la decisión de San Juan Pablo II, se reconoce como Patrona de la Hispanidad. Nuestra Señora, la Virgen del Pilar es Patrona de la hispanidad porque se puso bajo su manto la evangelización de las nuevas tierras.

La historia sobre sus orígenes se remonta al año 40, cuando, de acuerdo con la tradición cristiana, el 2 de enero la Virgen María se apareció a Santiago Apostol en Caesaraugusta . María llegó a Zaragoza «en carne mortal» —antes de su Asunción – y como testimonio de su visita habría dejado una columna de jaspe conocida popularmente como «el Pilar». Ahora esa columna de jaspe se cubre y solo se puede ver un trozo.

Mañana, 12 de Octubre es el día de la Hispanidad. Se celebra la Virgen del Pilar

Un día la Virgen desapareció pero su columna quedó. Cuenta la tradición que Santiago Apóstol y los siete primeros convertidos de la ciudad edificaron una primitiva capilla de adobe a orillas del Ebro.​ Allí se alza ahora la Basílica de El Pilar.

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El 7 de Octubre la Iglesia celebra el día de la Virgen María del Rosario. Por esta razón, todo el mes de Octubre es considerado el Mes del Rosario.

El Rosario es una oración querida por muchos santos a lo largo de la historia y que fue difundida por Santo Domingo de Guzmán.

Según cuenta la historia, en la antigüedad romanos y griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses, como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra “Rosario” significa «corona de rosas».

En 1208, se cuenta que la misma Virgen María enseñó a Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores (dominicos), el rezo del Rosario.

El santo español se encontraba entonces en el sur de Francia luchando contra la herejía albigense. Un día, en la capilla que estaba en Prouille, le suplicó a Nuestra Señora que lo ayudara, pues sentía que no estaba logrando casi nada.

La Virgen se le apareció sosteniendo un rosario y le enseñó a recitarlo. Luego le pidió que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias.

Santo Domingo de Guzmán salió de allí lleno de celo, con el rosario en la mano. Efectivamente, lo predicó y con gran éxito porque muchos albigenses volvieron a la fe católica.

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XXVI Domingo del tiempo ordinario, 29 de Septiembre

Primera lectura

Lectura del Libro de los NúmerosNum 11, 25-29

En aquellos días, el Señor descendió de la nube y habló con Moisés. Tomó del espíritu que reposaba sobre Moisés y se lo dio a los setenta ancianos. Cuando el espíritu se posó sobre ellos, se pusieron a profetizar.

Se habían quedado en el campamento dos hombres: uno llamado Eldad y otro, Medad. También sobre ellos se posó el espíritu, pues aunque no habían ido a la reunión, eran de los elegidos y ambos comenzaron a profetizar en el campamento.

Un muchacho corrió a contarle a Moisés que Eldad y Medad estaban profetizando en el campamento. Entonces Josué, hijo de Nun, que desde muy joven era ayudante de Moisés, le dijo: «Señor mío, prohíbeselo». Pero Moisés le respondió: «¿Crees que voy a ponerme celoso? Ojalá que todo el pueblo de Dios fuera profeta y descendiera sobre todos ellos el espíritu del Señor».

Segunda lectura

Lectura de la carta del Apóstol Santiago  – Sant 5, 1-6

Lloren y laméntense, ustedes, los ricos, por las desgracias que les esperan. Sus riquezas se han corrompido; la polilla se ha comido sus vestidos; enmohecidos están su oro y su plata, y ese moho será una prueba contra ustedes y consumirá sus carnes, como el fuego. Con esto ustedes han atesorado un castigo para los últimos días.

El salario que ustedes han defraudado a los trabajadores que segaron sus campos está clamando contra ustedes; sus gritos han llegado hasta el oído del Señor de los ejércitos. Han vivido ustedes en este mundo entregados al lujo y al placer, engordando como reses para el día de la matanza. Han condenado a los inocentes y los han matado, porque no podían defenderse.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Marcos  – Mc 9, 38-43. 45. 47-48

En aquel tiempo, Juan le dijo a Jesús: «Hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos». Pero Jesús le respondió: «No se lo prohíban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí. Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor.

Todo aquel que les dé a beber un vaso de agua por el hecho de que son de Cristo, les aseguro que no se quedará sin recompensa.


Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valdría que le pusieran al cuello una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar.

Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela; pues más te vale entrar manco en la vida eterna, que ir con tus dos manos al lugar de castigo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo; pues más te vale entrar cojo en la vida eterna, que con tus dos pies ser arrojado al lugar de castigo. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo; pues más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos al lugar de castigo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga».

Palabras del Santo Padre

El Evangelio de la Liturgia de hoy nos cuenta un breve diálogo entre Jesús y el apóstol Juan, que habla en nombre de todo el grupo de discípulos.

Habían visto un hombre que expulsaba demonios en nombre del Señor, pero se lo impidieron porque no formaba parte de su grupo. Jesús, a este punto, les invita a no obstaculizar a quien trabaja por el bien, porque contribuye a realizar el proyecto de Dios (cfr. Mc 9,38-41). (…)

Las palabras de Jesús desvelan una tentación y ofrecen una exhortación. La tentación es la de la cerrazón. Los discípulos querían impedir una obra de bien solo porque quien la realizaba no pertenecía a su grupo. Piensan que tienen “la exclusiva sobre Jesús” y que son los únicos autorizados a trabajar por el Reino de Dios. Pero así terminan por sentirse predilectos y consideran a los otros como extraños, hasta convertirse en hostiles con ellos.

Hermanos y hermanas, cada cerrazón, de hecho, hace tener a distancia a quien no piensa como nosotros, y esto es la raíz de muchos males de la historia: del absolutismo que a menudo ha generado dictaduras y de muchas violencias hacia quien es diferente.  (Ángelus, 26 de septiembre de 2021)

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Domingo XXV del Tiempo Ordinario, 22 de Septiembre

Primera lectura

Lectura del libro de la Sabiduría – Sab 2, 12. 17-20

Los malvados dijeron entre sí:
«Tendamos una trampa al justo, porque nos molesta y se opone a lo que hacemos;
nos echa en cara nuestras violaciones a la ley, nos reprende las faltas
contra los principios en que fuimos educados.

Veamos si es cierto lo que dice, vamos a ver qué le pasa en su muerte.
Si el justo es hijo de Dios, él lo ayudará y lo librará de las manos de sus enemigos.
Sometámoslo a la humillación y a la tortura, para conocer su temple y su valor.
Condenémoslo a una muerte ignominiosa, porque dice que hay quien mire por él».

Segunda lectura

Lectura de la carta del Apóstol Santiago – Sant 3, 16–4, 3

Hermanos míos: Donde hay envidias y rivalidades, ahí hay desorden y toda clase de obras malas. Pero los que tienen la sabiduría que viene de Dios son puros, ante todo. Además, son amantes de la paz, comprensivos, dóciles, están llenos de misericordia y buenos frutos, son imparciales y sinceros. Los pacíficos siembran la paz y cosechan frutos de justicia.

¿De dónde vienen las luchas y los conflictos entre ustedes? ¿No es, acaso, de las malas pasiones, que siempre están en guerra dentro de ustedes? Ustedes codician lo que no pueden tener y acaban asesinando. Ambicionan algo que no pueden alcanzar, y entonces combaten y hacen la guerra. Y si no lo alcanzan, es porque no se lo piden a Dios. O si se lo piden y no lo reciben, es porque piden mal, para derrocharlo en placeres.

Evangelio del Día

Lectura del santo Evangelio según San Marcos – Mc 9, 30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaban Galilea, pero él no quería que nadie lo supiera, porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le darán muerte, y tres días después de muerto, resucitará». Pero ellos no entendían aquellas palabras y tenían miedo de pedir explicaciones.

Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutían por el camino?» Pero ellos se quedaron callados, porque en el camino habían discutido sobre quién de ellos era el más importante. Entonces Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».

Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe. Y el que me reciba a mí, no me recibe a mí, sino a aquel que me ha enviado».

Palabras del Santo Padre

Hoy en día la palabra “servicio” parece un poco descolorida, desgastada por el uso. Pero en el Evangelio tiene un significado preciso y concreto. Servir no es una expresión de cortesía: es hacer como Jesús, que, resumiendo su vida en pocas palabras, dijo que había venido «no a ser servido, sino a servir» (Mc 10,45). Así dijo el Señor.

Por eso, si queremos seguir a Jesús, debemos recorrer el camino que Él mismo ha trazado, el camino del servicio. Jesús abraza a ese niño y dice que quien recibe a un pequeño, a un niño, lo recibe a Él (cf. v. 37). Esto es, en primer lugar, a quién servir: a los que necesitan recibir y no tienen nada que devolver. Servir a los que necesitan recibir y no tienen para devolver.

Acogiendo a los que están en los márgenes, desatendidos, acogemos a Jesús, porque Él está ahí. preguntémonos: yo, que sigo a Jesús, ¿me intereso por los más abandonados? ¿O, como los discípulos aquel día, busco la gratificación personal? ¿Entiendo la vida como una competición para abrirme un hueco a costa de los demás, o creo que sobresalir es servir?

Y, concretamente: ¿dedico tiempo a algún “pequeño”, a una persona que no tiene medios para corresponder? ¿Me ocupo de alguien que no puede devolverme el favor, o sólo de mis familiares y amigos? (Ángelus, 19 de septiembre de 2021)

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XXIV Domingo del tiempo ordinario, 15 de Septiembre

Primera lectura

Lectura del profeta Isaías  – Is 50, 5-9

En aquel entonces, dijo Isaías:
«El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras y yo no he opuesto resistencia,
ni me he echado para atrás.
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que me tiraban de la barba.
No aparté mi rostro de los insultos y salivazos.

Pero el Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido,
por eso endurecí mi rostro como roca y sé que no quedaré avergonzado.
Cercano está de mí el que me hace justicia, ¿quién luchará contra mí?
¿Quién es mi adversario? ¿Quién me acusa? Que se me enfrente.
El Señor es mi ayuda, ¿ quién se atreverá a condenarme?»

Segunda lectura

Lectura de la carta del Apóstol Santiago – Sant 2, 14-18

Hermanos míos: ¿De qué le sirve a uno decir que tiene fe, si no lo demuestra con obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe?

Supongamos que algún hermano o hermana carece de ropa y del alimento necesario para el día, y que uno de ustedes le dice: «Que te vaya bien; abrígate y come», pero no le da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué le sirve que le digan eso? Así pasa con la fe; si no se traduce en obras, está completamente muerta.

Quizá alguien podría decir: «Tú tienes fe y yo tengo obras. A ver cómo, sin obras, me demuestras tu fe; yo, en cambio, con mis obras te demostraré mi fe».

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Marcos  – Mc 8, 27-35

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a los poblados de Cesarea de Filipo. Por el camino les hizo esta pregunta: «¿Quién dice la gente que soy yo?

« Ellos le contestaron: «Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los profetas».

Entonces él les preguntó: «Y ustedes ¿quién dicen que soy yo?» Pedro le respondió: «Tú eres el Mesías». Y él les ordenó que no se lo dijeran a nadie.

Luego se puso a explicarles que era necesario que el Hijo del hombre padeciera mucho, que fuera rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que fuera entregado a la muerte y resucitara al tercer día.

Todo esto lo dijo con entera claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y trataba de disuadirlo. Jesús se volvió, y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro con estas palabras: «¡Apártate de mí, Satanás! Porque tú no juzgas según Dios, sino según los hombres».

Después llamó a la multitud y a sus discípulos, y les dijo: «El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará».

Palabras del Santo Padre

El Señor quiere que sus discípulos de ayer y de hoy establezcan con Él una relación personal, y así lo acojan en el centro de sus vidas. Por este motivo los exhorta a ponerse con toda la verdad ante sí mismos y les pregunta: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (v. 29). Jesús, hoy, nos vuelve a dirigir esta pregunta tan directa y confidencial a cada uno de nosotros (…) ¿Quién soy yo para ti?». Cada uno de nosotros está llamado a responder, en su corazón, dejándose iluminar por la luz que el Padre nos da para conocer a su Hijo Jesús. Y puede sucedernos a nosotros lo mismo que le sucedió a Pedro, y afirmar con entusiasmo: «Tú eres el Cristo».

Cuando Jesús les dice claramente aquello que dice a los discípulos, es decir, que su misión se cumple no en el amplio camino del triunfo, sino en el arduo sendero del Siervo sufriente, humillado, rechazado y crucificado, entonces puede sucedernos también a nosotros como a Pedro, y protestar y rebelarnos porque eso contrasta con nuestras expectativas, con las expectativas mundanas.

En esos momentos, también nosotros nos merecemos el reproche de Jesús: «¡Quítate de mi vista, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres» (v. 33). Hermanos y hermanas, la profesión de fe en Jesucristo no puede quedarse en palabras, sino que exige una auténtica elección y gestos concretos, de una vida marcada por el amor de Dios, de una vida grande, de una vida con tanto amor al prójimo. Jesús nos dice que, para seguirle, para ser sus discípulos, se necesita negarse a uno mismo (cf. v. 34), es decir, los pretextos del propio orgullo egoísta y cargar con la cruz.  (Ángelus, 16 de septiembre de 2018)

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14 de Septiembre 2024, Exaltación de la Santa Cruz en Santo Toribio de Liébana (Cantabria)

Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, que al día siguiente de la dedicación de la basílica de la Resurrección, erigida sobre el Sepulcro de Cristo, es ensalzada y venerada como trofeo pascual de su victoria y signo que aparecerá en el cielo, anunciando a todos la segunda Venida.

Esta gran solemnidad se celebra en Santo Toribio de Liébana (Cantabria) donde se encuentra el Lignum Crucis, que es el trozo más grande de la cruz de Cristo, el brazo izquierdo.

El Lignum Crucis, “madera de la cruz”, fue traído al monasterio de Santo Toribio de Liébana, Cantabria, junto a los restos de Santo Toribio de Astorga, en la Edad Media.

Lignum Crucis

https://www.caminolebaniego.com/historia-y-cultura/lignum-crucis

Es de una especie de árbol autóctono de Palestina y data de la época de Jesucristo. El Lignum Crucis es el trozo más grande de la cruz de Cristo, el brazo izquierdo. Es de una especie de árbol procedente de palestina y data de la época de Jesucristo. El análisis científico, realizado por el Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias de Madrid, determinó que la especie botánica de la madera del Lignum Crucis es Cupressus Sempervivens L.

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XXIII Domingo ordinario, 8 de Septiembre

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías Is 35, 4-7a

Esto dice el Señor:
«Digan a los de corazón apocado:
‘¡Animo! No teman. He aquí que su Dios,
vengador y justiciero, viene ya para salvarlos’.

Se iluminarán entonces los ojos de los ciegos y los oídos de los sordos se abrirán.
Saltará como un venado el cojo y la lengua del mudo cantará.
Brotarán aguas en el desierto y correrán torrentes en la estepa.
El páramo se convertirá en estanque y la tierra seca, en manantial».

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago – Sant 2, 1-5

Hermanos: Puesto que ustedes tienen fe en nuestro Señor Jesucristo glorificado, no tengan favoritismos. Supongamos que entran al mismo tiempo en su reunión un hombre con un anillo de oro, lujosamente vestido, y un pobre andrajoso, y que fijan ustedes la mirada en el que lleva el traje elegante y le dicen: «Tú, siéntate aquí, cómodamente». En cambio, le dicen al pobre: «Tú, párate allá o siéntate aquí en el suelo, a mis pies». ¿No es esto tener favoritismos y juzgar con criterios torcidos?

Queridos hermanos, ¿acaso no ha elegido Dios a los pobres de este mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que lo aman?

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Marcos Mc 7, 31-37

En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «¡Effetá!» (que quiere decir «¡Abrete!»). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad.

Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: «¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

  • Palabras del Santo Padre

Este pasaje del Evangelio subraya la exigencia de una doble sanación. Sobre todo la sanación de la enfermedad y del sufrimiento físico, para restituir la salud del cuerpo; incluso esta finalidad no es completamente alcanzable en el horizonte terreno, a pesar de tantos esfuerzos de la ciencia y de la medicina.

Pero hay una segunda sanación, quizá más difícil, y es la sanación del miedo. La sanación del miedo que nos empuja a marginar al enfermo, a marginar al que sufre, al discapacitado. Y hay muchos modos de marginar, también con una pseudo piedad o con la eliminación del problema; nos quedamos sordos y mudos delante de los dolores de las personas marcadas por la enfermedad, angustias y dificultades.

Demasiadas veces el enfermo y el que sufre se convierten en un problema, mientras que deberían ser ocasión para manifestar la preocupación y la solidaridad de una sociedad en lo relacionado con los más débiles.

Jesús nos ha desvelado el secreto de un milagro que podemos repetir también nosotros, convirtiéndonos en protagonistas del «Effatá», de esa palabra «Ábrete» con la cual Él dio de nuevo la palabra y el oído al sordomudo. Se trata de abrirnos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren y necesitan ayuda, escapando del egoísmo y la cerrazón del corazón.

Es precisamente el corazón, es decir el núcleo profundo de la persona, lo que Jesús ha venido a «abrir», a liberar, para hacernos capaces de vivir plenamente la relación con Dios y con los demás. Él se hizo hombre para que el hombre, que se ha vuelto interiormente sordo y mudo por el pecado, pueda escuchar la voz de Dios, la voz del Amor que habla a su corazón, y así aprenda a hablar a su vez el lenguaje del amor, traduciéndolo en gestos de generosidad y de donación de sí. (Ángelus, 9 de septiembre de 2018)

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XXII Domingo ordinario, día 1 de Septiembre 2024

Primera lectura

Lectura del Libro del Deuteronomio – Dt 4, 1-2. 6-8

En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, escucha los mandatos y preceptos que te enseño, para que los pongas en práctica y puedas así vivir y entrar a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de tus padres, te va a dar.

No añadirán nada ni quitarán nada a lo que les mando: Cumplan los mandamientos del Señor que yo les enseño, como me ordena el Señor, mi Dios. Guárdenlos y cúmplanlos porque ellos son la sabiduría y la prudencia de ustedes a los ojos de los pueblos. Cuando tengan noticias de todos estos preceptos, los pueblos se dirán: ‘En verdad esta gran nación es un pueblo sabio y prudente’.

Porque, ¿cuál otra nación hay tan grande que tenga dioses tan cercanos como lo está nuestro Dios, siempre que lo invocamos? ¿Cuál es la gran nación cuyos mandatos y preceptos sean tan justos como toda esta ley que ahora les doy?».

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago – Sant1, 17-18. 21b-22. 27

Hermanos: Todo beneficio y todo don perfecto viene de lo alto, del creador de la luz, en quien no hay ni cambios ni sombras. Por su propia voluntad nos engendró por medio del Evangelio para que fuéramos, en cierto modo, primicias de sus creaturas.

Acepten dócilmente la palabra que ha sido sembrada en ustedes y es capaz de salvarlos. Pongan en práctica esa palabra y no se limiten a escucharla, engañándose a ustedes mismos. La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre, consiste en visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y en guardarse de este mundo corrompido.

Evangelio

Lectura del Santo Evangelio, según San Marcos, Mc 7, 1-8. 14-15. 21-23

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?» (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).

Jesús les contestó: «¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos! Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres».

Después, Jesús llamó a la gente y les dijo: «Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre».

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Domingo XXI, Tiempo Ordinario, 25 de Agosto 2024

Primera Lectura

Lectura del Libro de Josué – Jos 24, 1-2a. 15-17. 18b

En aquellos días, Josué convocó en Siquem a todas las tribus de Israel y reunió a los ancianos, a los jueces, a los jefes y a los escribas. Cuando todos estuvieron en presencia del Señor, Josué le dijo al pueblo: «Si no les agrada servir al Señor, digan aquí y ahora a quién quieren servir: ¿a los dioses a los que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Eufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país ustedes habitan? En cuanto a mí toca, mi familia y yo serviremos al Señor».

El pueblo respondió: «Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses, porque el Señor es nuestro Dios; él fue quien nos sacó de la esclavitud de Egipto, el que hizo ante nosotros grandes prodigios, nos protegió por todo el camino que recorrimos y en los pueblos por donde pasamos. Así pues, también nosotros serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios».

Segunda lectura

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios – Ef 5, 21-32

Hermanos: Respétense unos a otros, por reverencia a Cristo: que las mujeres respeten a sus maridos, como si se tratara del Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador de la Iglesia, que es su cuerpo. Por lo tanto, así como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres sean dóciles a sus maridos en todo.

Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella para santificarla, purificándola con el agua y la palabra, pues él quería presentársela a sí mismo toda resplandeciente, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa e inmaculada.

Así los maridos deben amar a sus esposas, como cuerpos suyos que son. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie jamás ha odiado a su propio cuerpo, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola cosa. Éste es un gran misterio, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Juan – Jn 6, 55. 60-69

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida». Al oír sus palabras, muchos discípulos de Jesús dijeron: «Este modo de hablar es intolerable, ¿quién puede admitir eso?»

Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban, les dijo: «¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida, y a pesar de esto, algunos de ustedes no creen». (En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo habría de traicionar). Después añadió: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede».

Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no querían andar con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También ustedes quieren dejarme?» Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

Palabras del Santo Padre

Pedro hace su confesión de fe en nombre de los otros Apóstoles: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de Vida eterna» (v. 68). No dice: «¿dónde iremos?», sino «¿a quién iremos?». El problema de fondo no es ir y abandonar la obra emprendida, sino a quién ir. De esa pregunta de Pedro, nosotros comprendemos que la fidelidad a Dios es una cuestión de fidelidad a una persona, a la cual nos adherimos para recorrer juntos un mismo camino. Y esta persona es Jesús. Todo lo que tenemos en el mundo no sacia nuestra hambre de infinito. ¡Tenemos necesidad de Jesús, de estar con Él, de alimentarnos en su mesa, con sus palabras de vida eterna! Creer en Jesús significa hacer de Él el centro, el sentido de nuestra vida. Cristo no es un elemento accesorio: es el «pan vivo», el alimento indispensable. Adherirse a Él, en una verdadera relación de fe y de amor, no significa estar encadenados, sino ser profundamente libres, siempre en camino. Cada uno de nosotros puede preguntarse: ¿quién es Jesús para mí? ¿Es un nombre, una idea, es solamente un personaje histórico? O ¿es verdaderamente esa persona que me ama, que ha dado su vida por mí y camina conmigo? Para ti, ¿quién es Jesús?  En silencio, que cada uno responda en su corazón. (Ángelus, 23 de agosto de 2015)

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agostomisas

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XX Domingo ordinario, 18 de Agosto 2024
Primera Lectura

Lectura del Libro de los Proverbios, Prv 9, 1-6

La sabiduría se ha edificado una casa, ha preparado un banquete,
ha mezclado el vino y puesto la mesa.
Ha enviado a sus criados para que, desde los puntos que dominan la ciudad, anuncien esto:
«Si alguno es sencillo, que venga acá».

Y a los faltos de juicio les dice:
«Vengan a comer de mi pan y a beber del vino que he preparado.
Dejen su ignorancia y vivirán; avancen por el camino de la prudencia».

Segunda lectura

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios – Ef 5, 15-20

Hermanos: Tengan cuidado de portarse no como insensatos, sino como prudentes, aprovechando el momento presente, porque los tiempos son malos.

No sean irreflexivos, antes bien, traten de entender cuál es la voluntad de Dios. No se embriaguen, porque el vino lleva al libertinaje. Llénense, más bien, del Espíritu Santo; expresen sus sentimientos con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando con todo el corazón las alabanzas al Señor.

Den continuamente gracias a Dios Padre por todas las cosas, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Juan  -Jn 6, 51-58

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne, para que el mundo tenga vida».

Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»

Jesús les dijo: «Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.

Éste es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre».

Palabras del Santo Padre  (Angelus, 19 de agosto de 2018)

«Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros» (v. 53). Aquí junto a la carne aparece también la sangre. Carne y sangre en el lenguaje bíblico expresan la humanidad concreta. La gente y los mismos discípulos instituyen que Jesús les invita a entrar en comunión con Él, a «comer» a Él, su humanidad para compartir con Él el don de la vida para el mundo. ¡Mucho más que triunfos y espejismos exitosos!

Es precisamente el sacrificio de Jesús lo que se dona a sí mismo por nosotros. Este pan de vida, sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, viene a nosotros donado gratuitamente en la mesa de la Eucaristía.

En torno al altar encontramos lo que nos alimenta y nos sacia la sed espiritualmente hoy y para la eternidad. Cada vez que participamos en la santa misa, en un cierto sentido, anticipamos el cielo en la tierra, porque del alimento eucarístico, el Cuerpo y la Sangre de Jesús, aprendemos qué es la vida eterna.

Esta es vivir por el Señor: «el que me coma vivirá por mí» (v. 57), dice el Señor. La eucaristía nos moldea para que no vivamos solo por nosotros mismos, sino por el Señor y por los hermanos. La felicidad y la eternidad de la vida dependen de nuestra capacidad de hacer fecundo el amor evangélico que recibimos en la eucaristía. (…)

Nutriéndonos con este alimento podemos entrar en plena sintonía con Cristo, como sus sentimientos, con sus comportamientos. Esto es muy importante: ir a misa y comunicarse, porque recibir la comunión es recibir este Cristo vivo, que nos transforma dentro y nos prepara para el cielo. 

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Convocatoria Asamblea General Ordinaria 2024, Sábado 10 Agosto

venancio

misas difuntos

agostomisas

El jueves 25 de Julio, FESTIVIDAD DE SANTIAGO APÓSTOL, es día de PRECEPTO.

Se celebrará la Santa Misa en:

San Martín de Toranzo, ermita del Carmen a las 1200 h.

San Vicente de Toranzo  11.00 h. –  Puente Viesgo  13.00 h. 

Santuario del Soto  20.00 h.

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Día 16 de Julio, festividad de Ntra. Señora del Carmen

San Martín de Toranzo, Cantabria, Cofradía El Cagigal del Carmen.

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Concelebran la Misa Mayor D. Luis (Abad), D. Pedro, D. Juan y D. Plácido.

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Hacen las lecturas y las peticiones dos Cofrades.

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Varios cofrades jóvenes y los que hicieron la Primera Comunión este año, esperan en una de las capillas durante la celebración para salir en la procesión.

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Al finalizar la Eucaristía bajan a la Virgen de su camarín en el centro del retablo. 

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D. Elías canta a la Virgen del Carmen y dirige a los cantantes.

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Ya en la calle empieza la procesión. Delante unos cofrades jóvenes con la Cruz y los candelabros, señalando el camino, les sigue con el Estandarte de la Cofradía el Mayordomo, D. Venancio.

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Se unen a la procesión los sacerdotes celebrantes, cofrades, danzantes y músicos.

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La Virgen pasea por los caminos de San Martín rodeada de  cofrades, feligreses y danzantes, llevada en andasva por cuatro Cofrades que se van turnando.

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Dos niñas van alfombrando el camino por donde pasará la Virgen con pétalos de rosas.

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La procesión pasa junto a la Parroquia, donde se hace una parada para que Ntra. Señora salude a su Hijo en el Sagrario.

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La Virgen sigue recorriendo las calles de San Martín.

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Aquí tenemos un pequeño tamborilero, que se toma muy en serio su trabajo.

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Los danzantes bailan ante la Virgen, acompañados por la música de pitero y tambor. 

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Dos niñas vestidas de traje tradicional y con sus panderetas adornadas con cintas.

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La Virgen vuelve a la ermita, ahora seremos los fieles quienes vayan a visitarla allí.

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Día 15 de Julio. La víspera de la Fiesta de Ntra. Señora se salió en procesión al anochecer por San Martín con la Virgen iluminada con candelas, mientras se rezaba el Santo Rosario

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Novena para todas las personas que no puedan acudir a la ermita:

Novena del Carmen que rezamos en la ermita de San Martín de Toranzo:

Oh! Virgen del Carmen, Madre de Dios y de los pecadores, especial protectora de los que visten vuestro Santo Escapulario.

Os suplico me alcancéis de vuestro querido Hijo Jesús el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y lo que en esta Novena pido, si conviene para su mayor honra y gloria y bien de mi alma. (Petición …..)

Y yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera alabaros dignamente.

  • Bajo tu manto, Virgen del Carmen, quiero tener mi refugio y mi morada. Ayúdame en todos los combates de la vida. (Ave María)
  • Besaré tu Santo Escapulario y veré en el los ojos de mi Madre del cielo que me miran. No dejes de mirarme ahora y siempre. (Ave María).
  • Oh! Reina del Carmelo, Reina del Cielo. Ruega por nosotros, para que tengamos una piadosa muerte, y ruega por todos los que murieron llevando el Santo Escapulario y están aún en el Purgatorio. (Ave María)

Oremos:

Te suplicamos, Señor, que por la poderosa intercesión de Santísima Virgen del Carmen, Madre de Dios y Madre Nuestra, nos favorezca siempre a nosotros y a nuestras familias, para que libres de todo peligro de alma y de cuerpo, vivamos en tu gracia y amistad verdadera los que con tanta abundancia hemos recibido sus singulares beneficios.

Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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Lunes, día 15, Procesión del Rosario con velas.

Vejorís y Bárcena

Concelebración de la Eucaristía antes de salir a rezar el Santo Rosario con velas por el pueblo.

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Al terminar la Misa se baja la Virgen de su hornacina presidiendo el retablo. Los jóvenes colaboran llevando la cruz, el estandarte, candelabros y velones…

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Tras bajar a la Virgen se prepara sobre las andas para salir en procesión por las calles de San Martín, mientras se reza el Rosario, con cánticos de los fieles.

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La procesión con velas discurre por los caminos de San Martín. Son los Cofrades los que la llevan por turnos, seguidos de todos los feligreses.

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El tiempo acompaña con una suave temperatura.

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Empezamos como siempre con el rezo del Santo Rosario a la Virgen del Carmen, dirigido por una Cofrade.

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Hoy domingo concelebra con el Abad un sacerdote recién consagrado el pasado Abril, Christofer Daniels, de nacionalidad americana. 

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D. Christofer predica el sermón desde el atril. Otra Cofrade es la encargada de las peticiones.

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Acabada la Santa Misa, rezamos la Novena y cantamos una Salve a la Virgen.

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Dia 14, sábado Entrega de Diplomas a los Cofrades

Acereda y San Martín

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Como siempre, empezamos con el rezo del Santo Rosario a Ntra. Señora del Carmen, lo dirige una Cofrade. 

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En esta ocasión concelebra la Santa Misa con el Abad un conocido sacerdote de la zona, D. Pedro Revuelta, que este año cumple 60 años de su ordenación sacerdotal. Nos contó, emocionado, el significado que tenía para él tanto la imagen de la Virgen del Carmen, como la ermita de nuestra Cofradía.

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D. Pedro lee el Evangelio y predica desde el atril.

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Una Cofrade realiza la lectura de la palabra. 

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El monaguillo nos lee las peticiones.

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Al término de la Santa Misa, comenzamos la entrega de Diplomas a los Cofrades.

D. Venancio, Mayordomo de la Cofradía, lleva los Diplomas en una bandeja para que sea D. Pedro quien los entregue. 

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Algunos cofrades que no pudieron asistir a la ceremonia, encargaron a algún familiar la recogida de sus Diplomas.

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Finalizamos el acto de recogida de Diplomas con un merecido Homenaje a una veterana y centenaria Cofrade, muy querida de todos en el valle.

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Un par de fotos del grupo de los que recogieron los Diplomas.

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Durante la ceremonia el magnífico Coro de San Vicente de Toranzo deleitó a los presentes con su música y cánticos religiosos.

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A D. Pedro Revuelta Abascal la Cofradía le hizo entrega de una placa conmemorativa de sus bodas de Diamante como Sacerdote.

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Igualmente, se otorgó otra placa a D. Angel Pacheco Pérez, también sacerdote jubilado que ha sido un gran colaborador en la Cofradía y parroquias del valle. Al no poder asistir, se la llevarán a su casa.

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Una Cofrade hace la primera Lectura.   

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Viernes 12, nos visita nuestro Obispo, Mons. Arturo Pablo Ros.

Prases, Cillero, Corvera, Borleña y Salcedillo

En la celebración de hoy tenemos como invitado de honor a nuestro Obispo, Monseñor Arturo Pablo Ros, que presidirá la concelebración con varios sacerdotes alguno de los cuales ha sido hace tiempo Abad de nuestra Cofradía y asisten párrocos de otras localidades del valle.

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Como D. Alberto, que concelebra la Eucaristía y se le ve en la imagen de abajo.

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Lee el Evangelio D. Luis Angel, Abad de la Cofradía.

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Terminada la Santa Misa y rezada la Novena, nuestro Abad agradece a D. Arturo y demás sacerdotes su asistencia. También al coro y a los fieles, especialmente a los que han colaborado en la organización evento con su trabajo.

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Asimismo, D. Venancio, Mayordomo de la Cofradía, al finalizar la celebración entrega una foto enmarcada de la imagen de la Ntra. Señora del Carmen al Obispo, que nos enseña a los asistentes. 

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Los concelebrantes, el coro de San Vicente y todos los fieles, puestos en pie ante nuestra Madre cantamos una emocionante Salve al finalizar la ceremonia.

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D. Arturo, Obispo de Santander, se despide de todos desde el altar. A la salida nos paramos un rato a charlar con antiguos y nuevos conocidos, después de haber vivido bajo el manto de nuestra Madre en el Cielo un momento emocionante.

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Esta es la imagen de Nuestra Señora del Carmen que se regaló al Sr. Obispo.

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Jueves, 11 de Julio, «Día del Niño», Ofrenda de flores, quinto día de Novena.

Esponzués, Villegar, Castillo Pedroso y Quintana

Los niños hacen «ofrenda de flores a Nuestra Señora del Carmen«

Empiezan a llegar niños a la ermita… van colocándose en los bancos reservados.

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Vienen acompañados de padres y abuelos. Llegan niños de diferentes edades ordenadamente repartiéndose por los bancos reservados, comportándose muy bien.

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Una Cofrade es la encargada de rezar el Rosario, explicándoles a los niños esta oración que dirigimos a la Virgen, nuestra Madre en el Cielo, y el significado de los distintos Misterios Luminosos, correspondientes al día de hoy, jueves.

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Atienden atentamente las explicaciones de la Cofrade para que puedan entender las palabras y frases de la oración que estamos rezando, escuchan con atención.

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Los mayores también prestamos atención a las explicaciones, siempre hay algo nuevo que aprender.

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Cuando terminamos el Rosario, el Abad D. Luis Angel, empieza la celebración de la Eucaristía. Hace las Lecturas otra Cofrade. 

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D. Luis Angel lee el Evangelio y predica desde el ambón. Más tarde es el monaguillo, el encargado de leer las peticiones.

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Una visión de la nave central de la ermita, llena de fieles.

Una vez terminada la Misa, todos puestos en pie, rezamos la Novena y cantamos la Salve a la Virgen.

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A continuación se realiza la «ofrenda floral» en la que participan todos los niños y algunos adultos.

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Los niños se preparan para ofrecer las flores a la Virgen y recoger un Diploma de asistencia al acto. El monaguillo recibe las flores y les da el Diploma. Los niños llevan un pañuelo al cuello con la imagen de la Virgen.

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Los niños mayores esperan pacientemente su turno en fila. También hay pequeños que van acompañados de sus abuelos o padres. Todos actúan ordenadamente y muy respetuosos guardan silencio hasta que les toque.

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Llegan de la mano de su madre que, como nuestra Madre la Virgen, nos acompaña en la vida protegiéndonos y guiándonos en el camino que debemos recorrer.

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Toca el turno a los adultos, algunos de ellos también ofrecen flores a María.

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Martes, 9 de Julio, tercer día de la Novena

San Vicente, Villasevil y Santiurde

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El estandarte de la Cofradía, en el altar mayor. 

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Primer plano de Ntra. Señora del Carmen en el altar mayor de la ermita.

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El rezo del Rosario dirigido por una Cofrade.

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D. Angel, invitado a concelebrar la ceremonia por el Abad, predicando desde el atril.

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Concelebración de la Santa Misa. Abajo, una Cofrade nos lee la primera Lectura.

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El monaguillo colabora leyendo las peticiones.

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Después de haber rezado la Novena, todos en pie, nos despedimos de nuestra Madre cantando al unísono la Salve, junto al Coro de San Vicente, que también ha interpretado varias canciones religiosas durante la celebración.

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Lunes, día 8, segundo día de la Novena.

Alceda y Ontaneda

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Primero rezamos el Santo Rosario, dirigido desde el atril por una de las Cofrades.
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Nuestro Abad D. Luis Angel ha invitado a concelebrar la Eucaristía a D. Romualdo, anterior Abad de nuestra Cofradía.
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Las lecturas las realiza una Cofrade desde el ambón.
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D. Romualdo nos lee el Evangelio y predica el sermón desde el atril.
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Un plano cercano de la imagen de Ntra. Señora del Carmen. 
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Otra Cofrade sale a leernos las ofrendas.
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Nuestro Abad, D. Luis Angel concelebra la Eucaristía con D. Romualdo.

Después de rezar la Novena a nuestra Señora, todos de pie nos despedimos de Ntra. Señora cantando la Salve.

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Domingo, 7 de Julio. Empieza la Novena del Carmen.

Entrambasmestas

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Bendición del puesto donde se pueden adquirir pequeños objetos religiosos o velas para la Virgen y de todos los asistentes. 

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Lo primero, el rezo del Santo Rosario, dirigido desde el atril por una Cofrade.
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Nuestro Abad, D. Luis Angel, ha invitado a concelebrar con él al anterior Abad, D. Romualdo.elS
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Una Cofrade sale a hacer una lectura.
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D. Romualdo lee el Evangelio y predica desde el ambón.PRE desde el AM
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Una imagen cercana de Ntra. Señora presidiendo el altar.
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Otra Cofrade sale a leer las ofrendas.

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Una vez terminada la Eucaristía se reza la Novena por todos los asistentes.
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Todos cantamos el Avemaría a la Virgen para despedirnos de ella.

XII Domingo Ordinario, 23 de Junio 2023

Primera lectura

Lectura del Libro de Job 38, 1. 8-11 – Jb 38, 1. 8-11

El Señor habló a Job desde la tormenta y le dijo:
“Yo le puse límites al mar,
cuando salía impetuoso del seno materno;
yo hice de la niebla sus mantillas
y de las nubes sus pañales;
yo le impuse límites con puertas y cerrojos y le dije:
‘Hasta aquí llegarás, no más allá.
Aquí se romperá la arrogancia de tus olas’”.

Segunda lectura

2ª carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 5, 14-17 – 2 Cor 5, 14-17

Hermanos: El amor de Cristo nos apremia, al pensar que si uno murió por todos, todos murieron. Cristo murió por todos para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

Por eso nosotros ya no juzgamos a nadie con criterios humanos. Si alguna vez hemos juzgado a Cristo con tales criterios, ahora ya no lo hacemos. El que vive según Cristo es una creatura nueva; para él todo lo viejo ha pasado. Ya todo es nuevo.

Lectura del santo Evangelio según San Marcos – Mc 4, 35-41

Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Vamos a la otra orilla del lago”. Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas.

De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua.

Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?”

Él se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: “¡Cállate, enmudece!” Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: “¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?”

Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: “¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?”

Palabras del Santo Padre

Hoy podemos preguntarnos: ¿ cuáles son los vientos que se abaten sobre mi vida, cuáles son las olas que obstaculizan mi navegación y ponen en peligro mi vida espiritual, mi vida de familia, mi vida psíquica también?

Digamos todo esto a Jesús, contémosle todo. Él lo desea, quiere que nos aferremos a Él para encontrar refugio de las olas anómalas de vida. El Evangelio cuenta que los discípulos se acercan a Jesús, le despiertan y le hablan (cfr. v. 38). Este es el inicio de nuestra fe: reconocer que solos no somos capaces de mantenernos a flote, que necesitamos a Jesús como los marineros a las estrellas para encontrar la ruta.

La fe comienza por el creer que no bastamos nosotros mismos, con el sentir que necesitamos a Dios. Cuando vencemos la tentación de encerrarnos en nosotros mismos, cuando superamos la falsa religiosidad que no quiere incomodar a Dios, cuando le gritamos a Él, Él puede obrar maravillas en nosotros.

Es la fuerza mansa y extraordinaria de la oración, que realiza milagros. Jesús, implorado por los discípulos, calma el viento y las olas. Y les plantea una pregunta, una pregunta que nos concierne también a nosotros: «¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?» (v. 40).

Los discípulos se habían dejado llevar por el miedo, porque se habían quedado mirando las olas más que mirar a Jesús. Y el miedo nos lleva a mirar las dificultades, los problemas difíciles y no a mirar al Señor, que muchas veces duerme. También para nosotros es así: ¡cuántas veces nos quedamos mirando los problemas en vez de ir al Señor y dejarle a Él nuestras preocupaciones! ¡Cuántas veces dejamos al Señor en un rincón, en el fondo de la barca de la vida, para despertarlo solo en el momento de la necesidad!

Pidamos hoy la gracia de una fe que no se canse de buscar al Señor, de llamar a la puerta de su Corazón. (Ángelus, 20 de junio de 2021)

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JUNIO, MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Adoramos el Corazón de Cristo porque es el corazón del Verbo encarnado, del Hijo de Dios hecho hombre.

La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe: todo lo que Dios nos ama con su Corazón y todo lo que nosotros, por tanto, le debemos amar. Jesús tiene un Corazón que ama sin medida. Y tanto nos ama, que sufre cuando su inmenso amor no es correspondido.

La Iglesia dedica todo el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, con la finalidad de que los católicos lo veneremos, lo honremos y lo imitemos especialmente en estos 30 días.

https://www.pucv.cl/uuaa/pastoral-estudiantes/noticias/junio-mes-del-sagrado-corazon-de-jesus

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  • El sábado, 1 de Junio, a las 18,30 h. tendrá lugar en la Parroquia de San Martín de Toranzo, la CELEBRACIÓN DEL CORPUS CHRISTI. Habrá procesión con el Santísimo desde la Parroquia a la ermita del Carmen.
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Se celebró el Corpus Christi en la Parroquia de San Martín.san martincorpus4

Se organiza la comitiva. Al frente unas niñas alfombran con pétalos de rosas el camino por donde pasará el Santísimo.

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Dos chicas portan unos cirios en la cabecera de la procesión.

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El Santísimo sale bajo palio de la Parroquia, seguido de todos los fieles, para recorrer el camino que le llevará a la ermita de su Madre, la Virgen María. sanmartincorpus18sanmartincorpus19

Detrás los fieles acompañan al Santísimo en el camino.

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Mientras atravesamos San Martín hasta la ermita, otra persona va haciendo sonar una campanilla.

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Llegamos a la ermita.

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La Madre aguarda desde el retablo de la ermita la llegada de su Hijo.

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El viernes, 24 de Mayo, a las 19.00 h. en la ermita del Carmen de San Martín de Toranzo, después del rezo del Santo Rosario a la Virgen, se realizó la «Ofrenda de Flores a María»

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«Flores a María» en la Iglesia de Quintana de Toranzo.floEes a MARIA EN MAYO

PENTECOSTES, Domingo 19 de Mayo 2024

Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles  –  Hch 2,1-11

El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.

En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.

Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: “¿No son galileos, todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua”.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas  –  Gal 5, 16-25

Hermanos: Los exhorto a que vivan de acuerdo con las exigencias del Espíritu; así no se dejarán arrastrar por el desorden egoísta del hombre. Este desorden está en contra del Espíritu de Dios, y el Espíritu está en contra de ese desorden. Y esta oposición es tan radical, que les impide a ustedes hacer lo que querrían hacer. Pero si los guía el Espíritu, ya no están ustedes bajo el dominio de la ley.

Son manifiestas las obras que proceden del desorden egoísta del hombre: la lujuria, la impureza, el libertinaje, la idolatría, la brujería, las enemistades, los pleitos, las rivalidades, la ira, las rencillas, las divisiones, las discordias, las envidias, las borracheras, las orgías y otras cosas semejantes. Respecto a ellas les advierto, como ya lo hice antes, que quienes hacen estas cosas no conseguirán el Reino de Dios.

En cambio, los frutos del Espíritu Santo son: el amor, la alegría, la paz, la generosidad, la benignidad, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el dominio de sí mismo. Ninguna ley existe que vaya en contra de estas cosas.

Y los que son de Jesucristo ya han crucificado su egoísmo, junto con sus pasiones y malos deseos. Si tenemos la vida del Espíritu, actuemos conforme a ese mismo Espíritu.

Evangelio

Lectura del Santo Evangelio según San Juan  –  Jn 15, 26-27; 16, 12-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré a ustedes de parte del Padre, el Espíritu de la verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí y ustedes también darán testimonio, pues desde el principio han estado conmigo.

Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. Él me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes”.

Palabras del Santo Padre

El libro de los Hechos de los Apóstoles (cf. 2, 1-11) narra lo que sucedió en Jerusalén cincuenta días después de la Pascua de Jesús. Los discípulos estaban reunidos en el cenáculo y con ellos estaba la Virgen María.

El Señor resucitado les había dicho que se quedaran en la ciudad hasta que recibieran de lo alto el don del Espíritu. Y este se manifestó con un «ruido» que vino repentinamente del cielo, como un «viento impetuoso» que llenó la casa en la que se encontraban (cf. v. 2).

Se trata, pues, de una experiencia real, pero también simbólica. Algo que sucedió pero que también nos da un mensaje simbólico para toda la vida. Esta experiencia revela que el Espíritu Santo es como un viento fuerte y libre, es decir, nos trae fuerza y nos trae libertad: viento fuerte y libre. No se puede controlar, detener ni medir; y ni siquiera predecir su dirección. No se deja enmarcar en nuestras exigencias humanas — nosotros tratamos siempre de enmarcarlo todo—, no se deja enmarcar en nuestros esquemas y en nuestros prejuicios.

El Espíritu procede de Dios Padre y de su Hijo Jesucristo e irrumpe en la Iglesia, irrumpe en cada uno de nosotros, dando vida a nuestras mentes y a nuestros corazones. Como dice el Credo: «Señor y dador de vida». Tiene el poder porque es Dios, y da vida. (Regina Caeli, 23 de mayo de 2021)

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  • El viernes, 17 de Mayo, a las 1900 h. en la ermita del Carmen de San Martín de Toranzo, la Virgen nos espera a todos, en especial familias y niños del valle para la Ofrenda de Flores a María. 
  • Primero rezaremos el Rosario a nuestra Madre del cielo, luego se leerán textos o recitarán poesías a la Virgen y, seguidamente, se hará la ofrenda de flores. 
  • Se concluirá con un chocolate caliente y bizcochos.
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Las 15 promesas de la Virgen a quien reza el Rosario, las recoge el padre Livio Fanzaga con Saverio Gaeta en Il Santo Rosario. La preghiera che Maria desidera (El Santo Rosario. La oración que María desea, Sugarco edizioni)

El codificador más importante del Rosario fue el monje dominico Alan de la Roche, que murió en 1475 y está considerado el apóstol de la devoción por el Rosario en varios países de Europa.

En sus memorias, Alan de la Roche narra que recibió directamente de la Virgen quince promesas válidas para todos los devotos del santo Rosario, aún hoy de gran actualidad y que manifiestan la intensidad del amor que la Virgen siente por todos nosotros.

1ª promesa.- “A todos los que recen devotamente mi Rosario, prometo mi especial protección”.

Es una garantía que la Virgen ha repetido muchas veces, y que recuerda la antigua oración Sub tuum praesidium (Bajo tu amparo nos acogemos).

2ª Promesa.- “El que persevere en el rezo de mi Rosario recibirá gracias poderosísimas”.

3ª promesa.-“El Rosario es un arma poderosa contra el infierno: destruirá los vicios, librará del pecado y abatirá las herejías”.

Se trata de una promesa muy particular: aunque no se nombra a Satanás, se habla de la lucha contra el infierno.

4ª promesa.- “El Rosario hará florecer de nuevo las virtudes y las obras buenas, y obtendrá a las almas la más abundante misericordia de Dios”.

Esto nos impulsa a comprender que el Rosario rezado con María hace florecer en nosotros la vida y la imagen de la Virgen.

5ª promesa.- “El que confíe en mí rezando el Rosario no será oprimido por las adversidades”.

Satanás por un lado nos persigue y por otro nos seduce, utilizando su arma más insidiosa que es el desánimo. María se pone a nuestro lado y nos asegura que el que reza el Rosario encontrará siempre cerca su corazón maternal, dispuesto a sostenernos y a ayudarnos.

6ª promesa.- “Quien rece el Rosario meditando sus misterios no será castigado por la justicia de Dios: se convertirá si es pecador, crecerá en gracia si es justo y será hecho digno de la vida eterna”.

Con estas palabras se subraya que el Rosario traza una vía de santidad porque, rezado con María, hace que seamos guiados por ella. La Virgen ilumina el camino.

7ª promesa.- “Los devotos de mi Rosario, en la hora de la muerte, no morirán sin sacramentos”.

San Alfonso María de Ligorio, en “Las glorias de María“, dice que en el momento de la muerte, cuando los demonios se coaligan intentando llevar el alma a la desesperación, en la oración de esos momentos la Virgen debe ser invocada.

8ª promesa.- “Los que rezan mi Rosario encontrarán, durante la vida y en la hora de la muerte, la luz de Dios y la plenitud de sus gracias, y participarán de los méritos de los bienaventurados en el paraíso”.

9ª promesa.- “Cada día libraré del purgatorio a las almas devotas de mi Rosario”.

Por varias revelaciones la Virgen se presenta como Reina del purgatorio y de las almas purgantes.  La Virgen ha obtenido de Dios gracias especiales al respecto.

10ª promesa.- “Los verdaderos hijos de mi Rosario gozarán de una gran gloria en el cielo”.

María habla de la gloria de la que está revestida ella misma, reflejando su imagen.

11ª promesa.- “Todo lo que se pida mediante el Rosario será obtenido”.

Es la promesa de intercesión plena, que comprende la gracia de la conversión.

12ª promesa.- “Los que propaguen mi Rosario serán socorridos por mí en cada una de sus necesidades”.

Esta referencia podría referirse a los misioneros que dedican años de su vida en difundir esta devoción, formando grupos de oración y difundiendo el Rosario.

13ª promesa.- “He obtenido de mi Hijo que todos los devotos del Rosario tengan como hermanos en la vida y en la hora de la muerte a los santos del cielo”.

María es la Reina de todos los santos, y en el momento de la muerte, ella misma vendrá para hacernos partícipes de su comunión.

14ª promesa.- “Los que reciten mi Rosario fielmente serán todos hijos míos amadísimos, hermanos y hermanas de Jesús”.

Rezando el santo Rosario nos profesamos hijos de María. Por ello se manifestará como Madre y tendremos un lugar especial en su corazón y bajo su manto.

15ª promesa.- La devoción a mi Rosario es un gran signo de predestinación”.

Nadie está seguro de ir al paraíso o purgatorio, aunque todos esperamos no ir al infierno.

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La bella historia del Rosario

¿A que no sabíais la historia del Rosario?

Yo siempre me preguntaba, ¿A quién se le habrá ocurrido repetir las Aves Marías tantas veces? ¿Qué sentido tiene?

Ahora lo comprenderemos todos y cada vez que lo recemos pensaremos que cada Ave María es una preciosa rosa para la Virgen.

«Una leyenda cuenta que un Hermano lego (que aún no es sacerdote) de la Orden de los Dominicos no sabía leer ni escribir, por lo que no podía leer los Salmos, como era la costumbre en los conventos de la época.

Cuando terminaba sus múltiples labores diarias (era portero, ayudante de cocina, recadero, barrendero, hortelano…), ya por la noche se iba a la capilla del convento y se hincaba de rodillas frente a la imagen de nuestra Madre la Virgen recitando 150 Avemarías (=el número de los Salmos) luego muy cansado, se retiraba a su celda a dormir.

Por la mañana de madrugada, se levantaba antes que sus hermanos monjes y se dirigía a la capilla para saludar a la Virgen como acostumbraba por la mañana.

El hermano Superior notaba que todos los días cuando él llegaba a la capilla para celebrar las oraciones de la mañana con todos los monjes un exquisito olor a rosas recién cortadas llenaba la estancia.

Le picó la curiosidad, por lo que preguntó a todos quién se encargaba de adornar el altar de la Virgen tan bellamente. La respuesta fue que ninguno lo hacía y en los rosales del jardín tampoco se notaban faltos de sus flores…
Con el tiempo el hermano lego enfermó de gravedad y los demás monjes notaron que el altar de la Virgen no tenía las rosas acostumbradas, deduciendo que era el Hermano Lego el que ponía las rosas.

¿Pero cómo? Nadie la había visto nunca salir del convento, ni en esa época tan antigua había posibilidad de comprar flores. Una mañana les extrañó ver que el Hermano lego se había levantado aún estando enfermo, le buscaron pero no le encontraron por ninguna parte.

Al fin, se reunieron en la capilla y cada monje que entraba quedaba asombrado, pues el Hermano Lego estaba arrodillado frente a la imagen de la Virgen recitando extasiado sus Avemarías y, a cada una que dirigía a nuestra Madre del Cielo, una rosa aparecía en los floreros. Así, al terminar sus 150 saludos, se desplomó muerto a los pies de Nuestra Señora.

Cuando fueron pasando los años, Santo Domingo de Guzmán, nacido en un pueblo de Burgos (1170-1221), y al que durante su vida se le apareció la Virgen portando un Rosario, dividió estas 150 Avemarías en tres grupos de 50 que formaron el actual Rosario, asociándolo a la meditación de la Biblia, los Misterios Gozosos, Dolorosos y Gloriosos, a los que el Papa San Juan Pablo II añadió los Luminosos.»»

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Solemnidad de la Ascensión del Señor a los Cielos

Domingo 12 de Mayo 2024

Primera lectura

Lectura de los Hechos de los Apóstoles  –  Hch 1, 1-11

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí acerca de todo lo que Jesús hizo y enseñó, hasta el día en que ascendió al cielo, después de dar sus instrucciones, por medio del Espíritu Santo, a los apóstoles que había elegido. A ellos se les apareció después de la pasión, les dio numerosas pruebas de que estaba vivo y durante cuarenta días se dejó ver por ellos y les habló del Reino de Dios.

Un día, estando con ellos a la mesa, les mandó: “No se alejen de Jerusalén. Aguarden aquí a que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que ya les he hablado: Juan bautizó con agua; dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo”.

Los ahí reunidos le preguntaban: “Señor, ¿ahora sí vas a restablecer la soberanía de Israel?” Jesús les contestó: “A ustedes no les toca conocer el tiempo y la hora que el Padre ha determinado con su autoridad; pero cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, los llenará de fortaleza y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los últimos rincones de la tierra”.

Dicho esto, se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos.

Mientras miraban fijamente al cielo, viéndolo alejarse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: “Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo? Ese mismo Jesús que los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto alejarse”.

Segunda lectura

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios  – Ef 1, 17-23

Hermanos: Pido al  Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, que les conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerlo.

Le pido que les ilumine la mente para que comprendan cuál es la esperanza que les da su llamamiento, cuán gloriosa y rica es la herencia que Dios da a los que son suyos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros, los que confiamos en él, por la eficacia de su fuerza poderosa.

Con esta fuerza resucitó a Cristo de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, por encima de todos los ángeles, principados, potestades, virtudes y dominaciones, y por encima de cualquier persona, no sólo del mundo actual sino también del futuro.

Todo lo puso bajo sus pies y a él mismo lo constituyó cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo, y la plenitud del que lo consuma todo en todo.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Marcos  – Mc 16, 15-20

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos”.

El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían.

Palabras del Santo Padre

Jesús resucitado ha subido al cielo y manda a sus discípulos a difundir el Evangelio en todo el mundo. Por lo tanto, la Ascensión nos exhorta a levantar la mirada al cielo, para después dirigirla inmediatamente a la tierra, llevando adelante las tareas que el Señor resucitado nos confía. (…) 

La Ascensión del Señor al cielo, mientras inaugura una nueva forma de presencia de Jesús en medio de nosotros, nos pide que tengamos ojos y corazón para encontrarlo, para servirlo y para testimoniarlo a los demás. Se trata de ser hombres y mujeres de la Ascensión, es decir, buscadores de Cristo a lo largo de los caminos de nuestro tiempo, llevando su palabra de salvación hasta los confines de la tierra.

En este itinerario encontramos a Cristo mismo en nuestros hermanos, especialmente en los más pobres, en aquellos que sufren en carne propia la dura y mortificante experiencia de las viejas y nuevas pobrezas.

Como al inicio Cristo Resucitado envió a sus discípulos con la fuerza del Espíritu Santo, así hoy Él nos envía a todos nosotros, con la misma fuerza, para poner signos concretos y visibles de esperanza. Porque Jesús nos da la esperanza, se fue al cielo y abrió las puertas del cielo y la esperanza de que lleguemos allí.  (Ángelus, 13 de mayo de 2018)

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Misa de Cofradía el 11 de Mayo, a las 1900 horas en la ermita del Carmen.

MAYO, MES DE MARIA

CARTEL.-  Ofrenda de flores a la Virgen. MAYO

  • El viernes, 10 de Mayo, a las 1900 h. en la ermita del Carmen de San Martín de Toranzo, la Virgen os espera a todos los vecinos del valle que queráis ofrecerle flores en su mes de MAYO. 
  • Se acabará con un chocolate caliente y bizcochos.
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MES DE MAYO, MES DE MARÍA: – Colegio María Inmaculada

  • El viernes 10 de Mayo a las 19.00 h. en la ermita de Ntra. Señora del Carmen de San Martín «se ofrecerán flores a María». Previamente se rezará el Santo Rosario a la Virgen.  Los niños y adultos que quieran podrán leer textos o declamar poesías a la Virgen.
  • Durante todos los viernes de Mayo se celebrará a las 1900 h. «ofrenda de flores a la Virgen María» en la ermita del Carmen de San Martín.  (Empezaremos el viernes 3-10-17-24 y 31 Mayo). La Virgen nos espera a todos: pequeños y mayores, abuelos, padres e hijos y vecinos de todas las parroquias del valle.
  • Se concluirá con una chocolatada y bizcochos.

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Hoy, JUEVES 9 DE MAYO SE CELEBRA LA ASCENSION DE JESUS A LOS CIELOS. Aunque la celebración sea el Jueves, al no ser día de fiesta nacional, esta festividad tendrá lugar el Domingo 12 de Mayo.

La Ascensión del Señor, pintada por Francisco Bayeu y Subías.

En los escritos de San Juan Crisóstomo y San Agustín ya se hablaba de esta solemnidad, pero fue San Gregorio de Nisa quién ayudó a su difusión.

El día de la Ascensión también es día festivo en los siguientes países:

  • En Europa: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Islandia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Suecia y Suiza.
  • En África: Bénin, Burundi, Burkina Faso, Costa de Marfil, Madagascar, Namibia, y Senegal.
  • En América: Colombia y Haití.
  • En Asia: Corea del Sur, Filipinas, Indonesia y Oceanía.

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Imágenes de la ofrenda de flores a la Virgen el viernes, 3 de Mayo

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Empezamos a las 19.00 h. rezando el Santo Rosario a la Virgen, dirigido por nuestro Abad, D. Luis Angel.

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A continuación varios de los asistentes leyeron o declamaron alguna poesía a la Virgen y ofreciéndole ramos de flores blancas, símbolo de pureza.

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A la ermita habían acudido abuelos, padres y niños. Esperamos que los viernes próximos acudan muchos más.

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También lo hicieron varios niños, acompañados de sus padres.

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Acabado el acto, se tomó un rico chocolate caliente con bizcochos y pastas, que nos vino muy bien porque el día estaba fresco aunque la lluvia nos respetó.

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  • El sábado 4 de Mayo, primer sábado de mes, nuestro Abad, D. Luis Angel, celebra la Santa Misa a las 1900 horas en la ermita del Carmen.

Imagen de Nuestra Señora del Carmen de la Cofradía procesionando.

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Imagen de la Virgen de Quintana de Toranzo.

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Ntra. Señora del Carmen en el altar mayor de la ermita.

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V Domingo de Pascua, 28 de Abril 2024

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles  – Hch 9, 26-31

Cuando Pablo regresó a Jerusalén, trató de unirse a los discípulos, pero todos le tenían miedo, porque no creían que se hubiera convertido en discípulo.

Entonces, Bernabé lo presentó a los apóstoles y les refirió cómo Saulo había visto al Señor en el camino, cómo el Señor le había hablado y cómo él había predicado, en Damasco, con valentía, en el nombre de Jesús. Desde entonces, vivió con ellos en Jerusalén, iba y venía, predicando abiertamente en el nombre del Señor, hablaba y discutía con los judíos de habla griega y éstos intentaban matarlo. Al enterarse de esto, los hermanos condujeron a Pablo a Cesarea y lo despacharon a Tarso.

En aquellos días, las comunidades cristianas gozaban de paz en toda Judea, Galilea y Samaria, con lo cual se iban consolidando, progresaban en la fidelidad a Dios y se multiplicaban, animadas por el Espíritu Santo.

Segunda lectura – 1 Jn 3, 18-24

Hijos míos:

No amemos solamente de palabra, amemos de verdad y con las obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y delante de Dios tranquilizaremos nuestra conciencia de cualquier cosa que ella nos reprochare, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y todo lo conoce. Si nuestra conciencia no nos remuerde, entonces, hermanos míos, nuestra confianza en Dios es total.

Puesto que cumplimos los mandamientos de Dios y hacemos lo que le agrada, ciertamente obtendremos de él todo lo que le pidamos.

Ahora bien, éste es su mandamiento: que creamos en la persona de Jesucristo, su Hijo, y nos amemos los unos a los otros, conforme al precepto que nos dio.

Quien cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él. En esto conocemos, por el Espíritu que él nos ha dado, que él permanece en nosotros.

Lectura del santo evangelio según san Juan  – Jn 15, 1-8

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.

Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.

Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos».

Evangelio 

Lectura del santo evangelio según san Juan 1 – Jn 15, 1-8

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.

Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.

Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos».

Palabras del Santo Padre

Jesús insiste en el verbo “permanecer”. Lo repite siete veces en el pasaje del Evangelio de hoy. Antes de dejar este mundo e ir al Padre, Jesús quiere asegurar a sus discípulos que pueden seguir unidos a él. Dice: «Permanezcan en mí y yo en ustedes» (v. 4). Este permanecer no es una permanencia pasiva, un “adormecerse” en el Señor, dejándose mecer por la vida. No, no. No es esto.

El “permanecer en Él”, el permanecer en Jesús que nos propone es una permanencia activa, y también recíproco. ¿Por qué? Porque sin la vid los sarmientos no pueden hacer nada, necesitan la savia para crecer y dar fruto; pero también la vid necesita los sarmientos, porque los frutos no brotan del tronco del árbol. Es una necesidad recíproca, es una permanencia recíproca para dar fruto. Nosotros permanecemos en Jesús y Jesús permanece en nosotros. (…)

Después de que Jesús subió al Padre, es tarea de los discípulos, es tarea nuestra, seguir anunciando el Evangelio con la palabra y con obras. Y los discípulos —nosotros, discípulos de Jesús— lo hacen dando testimonio de su amor: el fruto que hay que dar es el amor. Unidos a Cristo, recibimos los dones del Espíritu Santo, y así podemos hacer el bien al prójimo, hacer el bien a la sociedad, a la Iglesia. Por sus frutos se reconoce el árbol.

Una vida verdaderamente cristiana da testimonio de Cristo. (Regina Caeli, 2 de mayo de 2021)

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IV Domingo de Pascua, 21 de Abril 2024

El Buen Pastor

Primera lectura

Lectura de los Hechos de los Apóstoles  –  Hch 4, 8-12

En aquellos días, Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: «Jefes del pueblo y ancianos, puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, para saber cómo fue curado, sépanlo ustedes y sépalo todo el pueblo de Israel: este hombre ha quedado sano en el nombre de Jesús de Nazaret, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos. Este mismo Jesús es la piedra que ustedes, los constructores, han desechado y que ahora es la piedra angular. Ningún otro puede salvarnos, pues en la tierra no existe ninguna otra persona a quien Dios haya constituido como salvador nuestro».

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Juan  –  1 Jn 3, 1-2

Queridos hijos: Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Si el mundo no nos reconoce, es porque tampoco lo ha reconocido a él.

Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin. Y ya sabemos que, cuando él se manifieste, vamos a ser semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

La Parábola del Buen Pastor - La Palabra Hablada de Dios | Acast

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Juan  – Jn 10, 11-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas.

Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.

El Padre me ama porque doy mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita; yo la doy porque quiero. Tengo poder para darla y lo tengo también para volverla a tomar. Éste es el mandato que he recibido de mi Padre’’.

Palabras del Santo Padre

 ¡Qué bonito y consolador es saber que Jesús nos conoce a cada uno, que no somos anónimos para Él, que nuestro nombre le es conocido! Para Él no somos “masa”, “multitud”, no. Somos personas únicas, cada uno con la propia historia, [y Él] nos conoce a cada uno con la propia historia, cada uno con el propio valor, tanto como criatura cuanto como redimido por Cristo.

Cada uno de nosotros puede decir: ¡Jesús me conoce! Es verdad, es así: Él nos conoce como nadie más. Solo Él sabe qué hay en nuestro corazón, las intenciones, los sentimientos más escondidos. Jesús conoce nuestras fortalezas y nuestras debilidades, y está siempre preparado para cuidar de nosotros, para sanar las llagas de nuestros errores con la abundancia de su misericordia.

Por tanto, Jesús Buen Pastor defiende, conoce, y sobre todo ama a sus ovejas. Y por esto da la vida por ellas (cfr. Jn 10,15). (Regina Caeli, 25 de abril de 2021)

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III Domingo de Pascua, 14 de Abril 2024

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles  – Hch 3, 13-15. 17-19

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, a quien ustedes entregaron a Pilato, y a quien rechazaron en su presencia, cuando él ya había decidido ponerlo en libertad. Rechazaron al santo, al justo, y pidieron el indulto de un asesino; han dado muerte al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos y de ello nosotros somos testigos.

Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes han obrado por ignorancia, de la misma manera que sus jefes; pero Dios cumplió así lo que había predicho por boca de los profetas: que su Mesías tenía que padecer. Por lo tanto, arrepiéntanse y conviértanse, para que se les perdonen sus pecados».

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Juan  –  1 Jn 2, 1-5a

Hijitos míos: Les escribo esto para que no pequen. Pero, si alguien peca, tenemos como intercesor ante el Padre, a Jesucristo, el justo. Porque él se ofreció como víctima de expiación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino por los del mundo entero.

En esto tenemos una prueba de que conocemos a Dios, en que cumplimos sus mandamientos. El que dice: «Yo lo conozco», pero no cumple sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él. Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado a su plenitud, y precisamente en esto conocemos que estamos unidos a él.

Evangelio 

Lectura del santo Evangelio según San Lucas  – Lc 24, 35-48

Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.

Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes». Ellos, desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: «No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo». Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: «¿Tienen aquí algo de comer?» Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos.

Después les dijo: «Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos».

Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: «Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto».

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Día 2 de Abril 2024 – Hoy se conmemora el fallecimiento del Papa San Juan Pablo II, día 2 de Abril de 2005, a las 21:37 (la noche previa al Domingo de la Divina Misericordia). 

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La indulgencia plenaria se concede al fiel que participe en actos de piedad realizados en honor de la Divina Misericordia, con las condiciones habituales de confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa.

Requisitos para obtener indulgencia plenaria este Domingo de la Misericordia

En el segundo domingo de Pascua, la Iglesia Católica celebra también el Domingo de la Divina Misericordia, donde el fiel puede obtener una indulgencia plenaria para sí mismo o para alguien que falleció. Aquí los requisitos para alcanzar este don.

En sus apariciones a Santa Faustina Kowalska, Cristo, bajo la devoción del Señor de la Divina Misericordia, aseguró varias gracias a los que se acogieran a su misericordia.

«Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores… El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas… Que ninguna alma tema acercarse a mí, aunque sus pecados sean como escarlata», dijo el Señor en una de sus apariciones a la santa polaca.

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II Domingo de Pascua, 7 de Abril 2024

Domingo de la Divina Misericordia

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles –  Hch 4, 32-35

La multitud de los que habían creído tenía un solo corazón y una sola alma; todo lo poseían en común y nadie consideraba suyo nada de lo que tenía.

Con grandes muestras de poder, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús y todos gozaban de gran estimación entre el pueblo. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían terrenos o casas, los vendían, llevaban el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles, y luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Juan  –  1 Jn 5, 1-6

Queridos hermanos: Todo el que cree que Jesús es el Mesías, ha nacido de Dios; todo el que ama a un padre, ama también a los hijos de éste. Conocemos que amamos a los hijos de Dios en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, pues el amor de Dios consiste en que cumplamos sus preceptos. Y sus mandamientos no son pesados, porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y nuestra fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo. Porque, ¿quién es el que vence al mundo? Sólo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios.

Jesucristo es el que vino por medio del agua y de la sangre; él vino, no sólo con agua, sino con agua y con sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Juan  –  Jn 20, 19-31

Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.

De nuevo les dijo Jesús: «La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo». Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar».

Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré».

Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes». Luego le dijo a Tomás: «Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree». Tomás le respondió: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús añadió: «Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto».

Otros muchos signos hizo Jesús en presencia de sus discípulos, pero no están escritos en este libro. Se escribieron éstas para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre.

Palabras del Santo Padre

En el contacto salvífico con las llagas del Resucitado, Tomás manifiesta las propias heridas, las propias llagas, las propias laceraciones, la propia humillación; en la marca de los clavos encuentra la prueba decisiva de que era amado, esperado, entendido.

Se encuentra frente a un Mesías lleno de dulzura, de misericordia, de ternura. Era ése el Señor que buscaba, él, en las profundidades secretas del propio ser, porque siempre había sabido que era así.

¡Cuántos de nosotros buscamos en lo profundo del corazón encontrar a Jesús, así como es: dulce, misericordioso, tierno! Porque nosotros sabemos, en lo más hondo, que Él es así.

Reencontrado el contacto personal con la amabilidad y la misericordiosa paciencia de Cristo, Tomás comprende el significado profundo de su Resurrección e, íntimamente trasformado, declara su fe plena y total en Él exclamando: «¡Señor mío y Dios mío!» (v. 28). ¡Bonita, bonita expresión, esta de Tomás! (Regina Coeli, 12 de abril de 2015)

FELIZ DOMINGO DE RESURRECCIÓN

El Domingo de Resurrección o de Pascua es la fiesta más importante para todos los católicos, porque se recuerda el pasaje bíblico que menciona el sepulcro vacío, donde no se encontró a Jesús tras ser crucificado y resucitar, por lo que Cristo triunfó sobre la muerte. 

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La foto de arriba, Cristo Resucitado de la Parroquia de Borleña.

En las fotos de abajo Parroquia de San Vicente de Toranzo, donde se celebró a las 11.00 h. el Domingo de Resurrección, el cirio Pascual encendido, como se mantendrá durante todos los domingos en adelante. La ceremonia fue ensalzada por el magnífico coro de la Parroquia. 

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El cirio pascual es la vela que se bendice y enciende en la Vigilia Pascual en la liturgia romana de la noche del Sábado Santo; y es signo de Cristo resucitado, y su luz. Es elaborado en cera de abejas por su evocación a la divinidad.

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Desde los primeros siglos del cristianismo, el Cirio Pascual es considerado uno de los elementos más expresivos de la Vigilia del Sábado Santo. Sin embargo, ¿conocemos el significado de cada uno de los símbolos grabados en él?

1. Luz

El Cirio Pascual representa a Cristo resucitado. “La luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo” y que disipa la oscuridad (muerte).

2. Llama

Al iniciar la procesión de entrada de la Vigilia, la única luz es la del Cirio Pascual. Luego, con esa llama se enciende la pequeña vela que portan los feligreses, que simboliza la fe que todos recibimos y compartimos. Mediante este acto, a los bautizados se les recuerda que deben ser portadores de la luz de Cristo, testigos de su amor, que como una llama enciende y calienta los corazones.

3. La Cruz

La Cruz es siempre el símbolo central, es el camino que se debe tomar, al igual que Cristo, para llegar al Padre.

 

4. Clavos

Son cinco granos de incienso, usualmente de color rojo, que están incrustados en el cirio y representan las cinco llagas de Jesús: los tres clavos que le atravesaron las manos y los pies, la lanza clavada al costado derecho del torso y las espinas sobre su cabeza.

5. Fuego

El fuego de la llama también representa una imagen viva de la Resurrección, del hombre que abandona el pecado y nace a una vida nueva. Mientras el cirio está encendido, el sacerdote puede decir palabras similares a: “La luz de Cristo, elevándose en Gloria, disipa las tinieblas de nuestros corazones y mentes”.

 

6. Alfa y Omega

Las letras Alfa y Omega, la primera y la última del alfabeto griego indican que la Pascua de Cristo, principio y fin del tiempo y de la eternidad, nos alcanza con fuerza siempre nueva en el año concreto en que vivimos.

7. Año

El año actual simboliza a Dios en el presente, y como Amo y Señor de toda la eternidad.

8. Cordero

Cristo es representado mediante la figura de un cordero.

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Nuestro Abad, D. Luis Angel Murga ha celebrado en la Parroquia de San Martín la Misa en la que se conmemora la Última Cena, el Lavatorio de los pies y la institución del Sacramento de la Eucaristía.

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También se recuerda la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní y el Arresto de Jesús.

Al finalizar la celebración se lleva al Santísimo a un Sagrario especial o Monumento, adornado con flores, donde permanece hasta el día de la Resurrección. Mientras las personas que así lo desean pueden acompañarlo.

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Las fechas de esta festividad es distinta cada año al calcularse mediante el calendario lunar. La Semana Santa siempre se celebra entre el 22 de marzo y el 25 de abril, con el Domingo de Resurrección fijándose en el calendario en el primer domingo tras la primera luna llena de primavera. En 2024, la Semana Santa se celebra del 24 de marzo y al 31 de marzo, unas fechas más adelantadas respecto a las del año pasado, cuando la fiesta cristiana comenzó en la primera semana de abril.

Cuándo empieza Semana Santa en 2024 en España? Qué días cae y dónde es  festivo en cada comunidad - AS.com

El 28 de marzo de 2024, tres días antes del Domingo de Resurrección, se celebra el Jueves Santo. Es el día en que se conmemora la Última Cena; el Lavatorio de los pies; la institución de la Eucaristía, la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní y el Arresto de Jesús.

El Viernes Santo se celebra el viernes anterior al Domingo de Resurrección. En este día, se conmemora la muerte de Jesucristo en la cruz.

Según la historia, Jesús fue condenado a muerte y fue crucificado junto a dos ladrones. Después de su muerte, su cuerpo fue bajado de la cruz y enterrado en una tumba.

Semana Santa 2024

El Viernes Santo es un día de luto y reflexión para los cristianos de todo el mundo, con celebración de servicios religiosos especiales en las iglesias, procesiones y representaciones de la crucifixión de Jesús. Además es día de ayuno y abstinencia de carne, como forma de honrar el sacrificio de Jesús.

Estos son los hitos a los que representa el Viernes Santo:

  • Presentación de Jesús ante Poncio Pilato: Jesús fue apresado y llevado ante Poncio Pilato, quien lo expuso ante la multitud junto a Barrabás. Barrabás fue liberado y Pilatos se eximió de la responsabilidad en la condena de Cristo, lavándose las manos.
  • Procesión de Jesús: Jesús fue despojado de sus ropas y cargó su propia cruz, siendo azotado y humillado por la multitud.
  • Crucifixión de Jesús: al llegar a Gólgota Jesús fue crucificado y flagelado, junto a dos ladrones.
  • Muerte y sepultura de Jesús: Jesús murió a la hora novena (3 de la tarde para los romanos). Su cuerpo fue envuelto en una sábana y llevado a una cueva que quedó sellada con una piedra. Resucitó al tercer día.
Domingo de Resurrección - Heraldos del Evangelio

Domingo de Resurrección

La Resurrección es fuente de profunda alegría
Por: Tere Vallés | Fuente: Catholic.net
  • El Domingo de Resurrección o de Pascua es la fiesta más importante para todos los católicos, ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido toda nuestra religión.

    Cristo triunfó sobre la muerte y con esto nos abrió las puertas del Cielo. En la Misa dominical recordamos de una manera especial esta gran alegría. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo.


    La Resurrección de Jesús es un hecho histórico, cuyas pruebas entre otras, son el sepulcro vacío y las numerosas apariciones de Jesucristo a sus apóstoles.


    Cuando celebramos la Resurrección de Cristo, estamos celebrando también nuestra propia liberación. Celebramos la derrota del pecado y de la muerte.


    En la resurrección encontramos la clave de la esperanza cristiana: si Jesús está vivo y está junto a nosotros, ¿qué podemos temer?, ¿qué nos puede preocupar?


    Cualquier sufrimiento adquiere sentido con la Resurrección, pues podemos estar seguros de que, después de una corta vida en la tierra, si hemos sido fieles, llegaremos a una vida nueva y eterna, en la que gozaremos de Dios para siempre.


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24 d Marzo, Domingo de Ramos “De la pasión del Señor”

Lectura del Profeta Isaías  –Is 50, 4-7

En aquel entonces, dijo Isaías:
«El Señor me ha dado una lengua experta, para que pueda confortar al abatido
con palabras de aliento.

Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído, para que escuche yo, como discípulo.
El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras y yo no he opuesto resistencia
ni me he echado para atrás.

Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que me tiraban de la barba.
No aparté mi rostro de los insultos y salivazos.

Pero el Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido, por eso endurecí mi rostro como roca
y sé que no quedaré avergonzado”.

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses  – 

Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina,
sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres.
Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre,
para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos,
y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

EVANGELIO

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos  – Mc 14, 1–15, 47

Faltaban dos días para la fiesta de Pascua y de los panes Ázimos. Los sumos sacerdotes y los escribas andaban buscando una manera de apresar a Jesús a traición y darle muerte, pero decían: “No durante las fiestas, porque el pueblo podría amotinarse”.

Estando Jesús sentado a la mesa, en casa de Simón el leproso, en Betania, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro, de nardo puro; quebró el frasco y derramó el perfume en la cabeza de Jesús. Algunos comentaron indignados: “¿A qué viene este derroche de perfume? Podía haberse vendido por más de trescientos denarios para dárselos a los pobres”. Y criticaban a la mujer; pero Jesús replicó: “Déjenla. ¿Por qué la molestan? Lo que ha hecho conmigo está bien, porque a los pobres los tienen siempre con ustedes y pueden socorrerlos cuando quieran; pero a mí no me tendrán siempre. Ella ha hecho lo que podía. Se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. Yo les aseguro que en cualquier parte del mundo donde se predique el Evangelio, se recordará también en su honor lo que ella ha hecho conmigo”.

Judas Iscariote, uno de los Doce, se presentó a los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús. Al oírlo, se alegraron y le prometieron dinero; y él andaba buscando una buena ocasión para entregarlo.

El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron a Jesús sus discípulos: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?” Él les dijo a dos de ellos: “Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño de la casa en donde entre: ‘El Maestro manda preguntar: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?’ Él les enseñará una sala en el segundo piso, arreglada con divanes. Prepárennos allí la cena”. Los discípulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jesús les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

Al atardecer, llegó Jesús con los Doce. Estando a la mesa, cenando, les dijo: “Yo les aseguro que uno de ustedes, uno que está comiendo conmigo, me va a entregar”. Ellos, consternados, empezaron a preguntarle uno tras otro: “¿Soy yo?” Él respondió: “Uno de los Doce; alguien que moja su pan en el mismo plato que yo. El Hijo del hombre va a morir, como está escrito: pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre! ¡Más le valiera no haber nacido!”

Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen: esto es mi cuerpo”. Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias, se la dio, todos bebieron y les dijo: “Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”.

Después de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos y Jesús les dijo: “Todos ustedes se van a escandalizar por mi causa, como está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas; pero cuando resucite, iré por delante de ustedes a Galilea”. Pedro replicó: “Aunque todos se escandalicen, yo no”. Jesús le contestó: “Yo te aseguro que hoy, esta misma noche, antes de que el gallo cante dos veces, tú me negarás tres”. Pero él insistía: “Aunque tenga que morir contigo, no te negaré”. Y los demás decían lo mismo.

Fueron luego a un huerto, llamado Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos: “Siéntense aquí mientras hago oración”. Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan; empezó a sentir terror y angustia, y les dijo: “Tengo el alma llena de una tristeza mortal. Quédense aquí, velando”. Se adelantó un poco, se postró en tierra y pedía que, si era posible, se alejara de él aquella hora. Decía: “Padre, tú lo puedes todo: aparta de mí este cáliz. Pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”.

Volvió a donde estaban los discípulos, y al encontrarlos dormidos, dijo a Pedro: “Simón, ¿estás dormido? ¿No has podido velar ni una hora? Velen y oren, para que no caigan en la tentación. El espíritu está pronto, pero la carne es débil”. De nuevo se retiró y se puso a orar, repitiendo las mismas palabras. Volvió y otra vez los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados de sueño; por eso no sabían qué contestarle. Él les dijo: “Ya pueden dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado la hora. Miren que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense! ¡Vamos! Ya está cerca el traidor”.

Todavía estaba hablando, cuando se presentó Judas, uno de los Doce, y con él, gente con espadas y palos, enviada por los sacerdotes, los escribas y los ancianos. El traidor les había dado una contraseña, diciéndoles: “Al que yo bese, ése es. Deténganlo y llévenselo bien sujeto”. Llegó, se acercó y le dijo: “Maestro”. Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo apresaron. Pero uno de los presentes desenvainó la espada y de un golpe le cortó la oreja a un criado del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra y les dijo: “¿Salieron ustedes a apresarme con espadas y palos, como si se tratara de un bandido? Todos los días he estado entre ustedes, enseñando en el templo y no me han apresado. Pero así tenía que ser para que se cumplieran las Escrituras”. Todos lo abandonaron y huyeron. Lo iba siguiendo un muchacho, envuelto nada más con una sábana y lo detuvieron; pero él soltó la sábana y se les escapó desnudo.

Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote y se reunieron todos los pontífices, los escribas y los ancianos. Pedro lo fue siguiendo de lejos, hasta el interior del patio del sumo sacerdote y se sentó con los criados, cerca de la lumbre, para calentarse.

Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno, buscaban una acusación contra Jesús para condenarlo a muerte y no la encontraban. Pues, aunque muchos presentaban falsas acusaciones contra él, los testimonios no concordaban. Hubo unos que se pusieron de pie y dijeron: “Nosotros lo hemos oído decir: ‘Yo destruiré este templo, edificado por hombres, y en tres días construiré otro, no edificado por hombres’ ”. Pero ni aun en esto concordaba su testimonio. Entonces el sumo sacerdote se puso de pie y le preguntó a Jesús: “¿No tienes nada que responder a todas esas acusaciones?” Pero él no le respondió nada. El sumo sacerdote le volvió a preguntar: “¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?” Jesús contestó: “Sí lo soy. Y un día verán cómo el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y cómo viene entre las nubes del cielo”. El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras exclamando: “¿Qué falta hacen ya más testigos? Ustedes mismos han oído la blasfemia. ¿Qué les parece?” Y todos lo declararon reo de muerte. Algunos se pusieron a escupirle, y tapándole la cara, lo abofeteaban y le decían: “Adivina quién fue”, y los criados también le daban de bofetadas.

Mientras tanto, Pedro estaba abajo, en el patio. Llegó una criada del sumo sacerdote, y al ver a Pedro calentándose, lo miró fijamente y le dijo: “Tú también andabas con Jesús Nazareno”. Él lo negó, diciendo: “Ni sé ni entiendo lo que quieres decir”. Salió afuera hacia el zaguán, y un gallo cantó. La criada, al verlo, se puso de nuevo a decir a los presentes: “Ése es uno de ellos”. Pero él lo volvió a negar. Al poco rato, también los presentes dijeron a Pedro: “Claro que eres uno de ellos, pues eres galileo”. Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar: “No conozco a ese hombre del que hablan”. En seguida cantó el gallo por segunda vez. Pedro se acordó entonces de las palabras que le había dicho Jesús: ‘Antes de que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres’, y rompió a llorar.

Luego que amaneció, se reunieron los sumos sacerdotes con los ancianos, los escribas y el sanedrín en pleno, para deliberar. Ataron a Jesús, se lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Éste le preguntó: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Él respondió: “Sí lo soy”. Los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó de nuevo: “¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan”. Jesús ya no le contestó nada, de modo que Pilato estaba muy extrañado.

Durante la fiesta de Pascua, Pilato solía soltarles al preso que ellos pidieran. Estaba entonces en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en un motín. Vino la gente y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les dijo: “¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?” Porque sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes incitaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato les volvió a preguntar: “¿Y qué voy a hacer con el que llaman rey de los judíos?” Ellos gritaron: “¡Crucifícalo!” Pilato les dijo: “Pues ¿qué mal ha hecho?” Ellos gritaron más fuerte: “¡Crucifícalo!” Pilato, queriendo dar gusto a la multitud, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de mandarlo azotar, lo entregó para que lo crucificaran.

Los soldados se lo llevaron al interior del palacio, al pretorio, y reunieron a todo el batallón. Lo vistieron con un manto de color púrpura, le pusieron una corona de espinas que habían trenzado y comenzaron a burlarse de él, dirigiéndole este saludo: “¡Viva el rey de los judíos!” Le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Terminadas las burlas, le quitaron aquel manto de color púrpura, le pusieron su ropa y lo sacaron para crucificarlo.

Entonces forzaron a cargar la cruz a un individuo que pasaba por ahí de regreso del campo, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir “lugar de la Calavera”). Le ofrecieron vino con mirra, pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echando suertes para ver qué le tocaba a cada uno.

Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: “El rey de los judíos”. Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: Fue contado entre los malhechores.

Los que pasaban por ahí lo injuriaban meneando la cabeza y gritándole: “¡Anda! Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo y baja de la cruz”. Los sumos sacerdotes se burlaban también de él y le decían: “Ha salvado a otros, pero a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos”. Hasta los que estaban crucificados con él también lo insultaban.

Al llegar el mediodía, toda aquella tierra se quedó en tinieblas hasta las tres de la tarde. Y a las tres, Jesús gritó con voz potente: “Eloí, Eloí, ¿lemá sabactaní?” (que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?). Algunos de los presentes, al oírlo, decían: “Miren, está llamando a Elías”. Uno corrió a empapar una esponja en vinagre, la sujetó a un carrizo y se la acercó para que bebiera, diciendo: “Vamos a ver si viene Elías a bajarlo”. Pero Jesús, dando un fuerte grito, expiró.

    Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes.

Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba a abajo. El oficial romano que estaba frente a Jesús, al ver cómo había expirado, dijo: “De veras este hombre era Hijo de Dios”.

Había también ahí unas mujeres que estaban mirando todo desde lejos; entre ellas, María Magdalena, María (la madre de Santiago el menor y de José) y Salomé, que cuando Jesús estaba en Galilea, lo seguían para atenderlo; y además de ellas, otras muchas que habían venido con él a Jerusalén.

Al anochecer, como era el día de la preparación, víspera del sábado, vino José de Arimatea, miembro distinguido del sanedrín, que también esperaba el Reino de Dios. Se presentó con valor ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó de que ya hubiera muerto, y llamando al oficial, le preguntó si hacía mucho tiempo que había muerto. Informado por el oficial, concedió el cadáver a José. Éste compró una sábana, bajó el cadáver, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro excavado en una roca y tapó con una piedra la entrada del sepulcro. María Magdalena y María, la madre de José, se fijaron en dónde lo ponían.

San José

El título de «Patrocinio de san José»

  • Este título de «Patrocinio de san José» hace alusión a los diferentes patronazgos de San José sobre: la familia, la buena muerte, las vocaciones, los emigrantes, los trabajadores y, en especial, su Patrocinio sobre la Iglesia Universal.
  • La mención más antigua del culto a San José en Occidente se remonta al año 800, en el norte de Francia, donde el 19 de marzo se recuerda a «Ioseph sponsus Mariae».
  • La mención de José como esposo de María será cada vez más frecuente desde el siglo IX hasta el XIV. En el siglo XII, los cruzados erigieron una iglesia en su honor en Nazaret.
  • Pero fue en el siglo XV cuando el culto a San José se extendió bajo la influencia de San Bernardino de Siena y, sobre todo, de Juan Gerson (+ 1420), canciller de Notre Dame en París: fue él quien avivó el deseo de una fiesta oficial dedicada a San José, aunque ya había algunas celebraciones en Milán y en muchos lugares de Alemania.
  • A partir de 1480, con la aprobación del Papa Sixto IV, la fiesta comenzó a celebrarse el 19 de marzo. Más adelante, en 1621, con el Papa Gregorio XV, se convirtió en obligatoria. En 1870, Pío IX declaró a San José patrón de la Iglesia universal; Juan XXIII, en 1962, incluyó su nombre en el canon romano de la Santa Misa.
  • Por su parte, el Papa Francisco añadió, en mayo de 2021, siete nuevas invocaciones a las Letanías en honor de San José: «Custodio del Redentor», «Servidor de Cristo», «Ministro de la salvación», «Apoyo en las dificultades», «Patrono de los exiliados», «Patrono de los afligidos», «Patrono de los pobres».
  • Esta fiesta es de precepto, aunque al ser actualmente un día de trabajo están excusados los fieles que no puedan ir debido a ello.
San José

19 de Marzo, Solemnidad de San José, esposo de la Santísima Virgen María

Lectura del segundo libro de Samuel   –2 Sm 7, 4-5. 12-14. 16

En aquellos días, el Señor le habló al profeta Natán y le dijo: “Ve y dile a mi siervo David que el Señor le manda decir esto: ‘Cuando tus días se hayan cumplido y descanses para siempre con tus padres, engrandeceré a tu hijo, sangre de tu sangre, y consolidaré su reino.

Él me construirá una casa y yo consolidaré su trono para siempre. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí, y tu trono será estable eternamente’ ”.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo –  Mt 1, 16. 18-21. 24

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: “José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.

Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

Palabras del Santo Padre

San José […] es ante todo el guardián de Jesús y de la Virgen María. Y por tanto es también el santo patrón de la Iglesia. […] Puedes confiarle ciertas situaciones un tanto complicadas, en las que nos damos cuenta de que nuestras fuerzas no son suficientes, que no hay soluciones a la mano. Luego podrás dirigirte a San José en oración. Es de pocas palabras -en el Evangelio nunca habla, no hay palabras de José-, de pocas palabras, pero de muchos hechos. Intentó. A un hombre que escucha la voluntad de Dios y la pone en práctica, sin dudarlo. Siempre pregunto, porque sé, así es, así es como él siempre responde. […] ¿Sabías cómo Dios le reveló su voluntad? En el sueño, mientras dormía. Este es un hecho relatado por los Evangelios, y tiene también un sentido simbólico: no si se trata sólo de sueños en el sentido psicológico, sino de la revelación del plan divino, que recibí en un sueño y luego, al mismo tiempo. riesgo, inmediatamente comprendido. […] Los planes de Dios no siempre son claros; Muchas veces, si se manifiestan con el tiempo, requieren paz; exigen, sobre todo, fe, tal confianza en que Dios sólo y siempre quiere el bien, el mayor bien para nosotros y nuestros seres queridos. Y luego debemos hacer como San José: abandonarnos a Dios -es decir dormir- para recibir sus mensajes. (Saludo navideño a los empleados del Vaticano, 23 de diciembre de 2021)

V Domingo de Cuaresma, 17 de Marzo

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías 31, 31-34  –  Jer 31, 31-34

“Se acerca el tiempo, dice el Señor, en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva.
No será como la alianza que hice con los padres de ustedes, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto.
Ellos rompieron mi alianza y yo tuve que hacer un escarmiento con ellos.

Ésta será la alianza nueva que voy a hacer con la casa de Israel:
Voy a poner mi ley en lo más profundo de su mente y voy a grabarla en sus corazones.

Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Ya nadie tendrá que instruir a su prójimo ni a su hermano, diciéndole: ‘Conoce al Señor’, porque todos me van a conocer,
desde el más pequeño hasta el mayor de todos, cuando yo les perdone sus culpas
y olvide para siempre sus pecados”.

Segunda lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 5, 7-9 – Heb 5, 7-9

Hermanos:

Durante su vida mortal, Cristo ofreció oraciones y súplicas, con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el Hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y llegado a su perfección, se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los que lo obedecen.

Evangelio

Lectura del Santo Evangelio según san Juan 12, 20-33  –Jn 12, 20-33

Entre los que habían llegado a Jerusalén para adorar a Dios en la fiesta de Pascua, había algunos griegos, los cuales se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le pidieron: “Señor, quisiéramos ver a Jesús”.

Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús y él les respondió: “Ha llegado la hora de que el Hijo del hombre sea glorificado. Yo les aseguro que si el grano de trigo, sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna.

El que quiera servirme, que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre.

Ahora que tengo miedo, ¿le voy a decir a mi Padre: ‘Padre, líbrame de esta hora’? No, pues precisamente para esta hora he venido. Padre, dale gloria a tu nombre”. Se oyó entonces una voz que decía: “Lo he glorificado y volveré a glorificarlo”.

De entre los que estaban ahí presentes y oyeron aquella voz, unos decían que había sido un trueno; otros, que le había hablado un ángel.

Pero Jesús les dijo: “Esa voz no ha venido por mí, sino por ustedes. Está llegando el juicio de este mundo; ya va a ser arrojado el príncipe de este mundo. Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí”. Dijo esto, indicando de qué manera habría de morir.

PALABRAS DEL SANTO PADRE

En la petición de aquellos griegos podemos ver la súplica que muchos hombres y mujeres, en todo lugar y tiempo, dirigen a la Iglesia y también a cada uno de nosotros: “Queremos ver a Jesús”. ¿Cómo responde Jesús a esta petición? De un modo que lleva a reflexionar.

Dice así: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre […] Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto» (vv. 23.24). Estas palabras no parecen responder a la petición que habían hecho aquellos griegos. En realidad, van más allá. De hecho, Jesús revela que Él, para todo hombre que quiera buscarlo, es la semilla escondida dispuesta a morir para dar mucho fruto.  Como diciendo: si queréis conocerme, si queréis comprenderme, mirad el grano de trigo que muere en la tierra, es decir, mirad la cruz.

Dónde se conservan los fragmentos de la Cruz de Cristo?

Cabe pensar en el signo de la cruz, que a lo largo de los siglos se ha convertido en el emblema por excelencia de los cristianos. Quien también hoy quiere “ver a Jesús”, tal vez proveniente de países y culturas donde el cristianismo es poco conocido, ¿qué ve en primer lugar? ¿Cuál es el signo más común que encuentra? El crucifijo, la cruz. En las iglesias, en los hogares de los cristianos, incluso colgado en el pecho.

Lo importante es que el signo sea coherente con el Evangelio: la cruz no puede sino expresar amor, servicio, entrega sin reservas: sólo así es verdaderamente el “árbol de la vida”, de la vida sobreabundante. (Ángelus, 21 de marzo de 2021)

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IV Domingo de Cuaresma, 10 de Marzo

“ El que obra la verdad se acerca a la luz 

Primera lectura

Lectura del segundo libro de las Crónicas 36, 14-16. 19-23

En aquellos días, todos los jefes, los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, imitando las aberraciones de los pueblos y profanando el templo del Señor, que él había consagrado en Jerusalén.

El Señor, Dios de sus padres, les enviaba mensajeros a diario porque sentía lástima de su pueblo y de su morada; pero ellos escarnecían a los mensajeros de Dios, se reían de sus palabras y se burlaban de sus profetas, hasta que la ira del Señor se encendió irremediablemente contra su pueblo.

Incendiaron el templo de Dios, derribaron la muralla de Jerusalén, incendiaron todos sus palacios y destrozaron todos los objetos valiosos. Deportó a Babilonia a todos los que habían escapado de la espada. Fueron esclavos suyos y de sus hijos hasta el advenimiento del reino persa. Así se cumplió lo que había dicho Dios por medio de Jeremías:

«Hasta que la tierra pague los sábados, descansará todos los días de la desolación, hasta cumplirse setenta años».

En el año primero de Ciro, rey de Persia, para cumplir lo que había dicho Dios por medio de Jeremías, el Señor movió a Ciro, rey de Persia, a promulgar de palabra y por escrito en todo su reino:

«Así dice Ciro, rey de Persia: El Señor, Dios del cielo, me ha entregado todos los reinos de la tierra. Él me ha encargado construirle un templo en Jerusalén de Judá. Quien de entre vosotros pertenezca a ese pueblo, puede volver. ¡Que el Señor, su Dios, esté con él!».

Salmo

Salmo 136, 1-2. 3. 4. 5. 6 R. Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.

Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;

en los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras. 

Allí los que nos deportaron nos invitaban a cantar;

nuestros opresores, a divertirlos:
«Cantadnos un cantar de Sión». ¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera! Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha. 

Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén en la cumbre de mis alegrías.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 4-10

Hermanos:

Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho revivir con Cristo —estáis salvados por pura gracia—; nos ha resucitado con Cristo Jesús, nos ha sentado en el cielo con él, para revelar en los tiempos venideros la inmensa riqueza de su gracia, mediante su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

En efecto, por gracia estáis salvados, mediante la fe. Y esto no viene de vosotros: es don de Dios. Tampoco viene de las obras, para que nadie pueda presumir.

Somos, pues, obra suya. Dios nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que de antemano dispuso él que practicásemos.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 14-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:

«Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.

En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios».

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Sábado 2 de Marzo, Primer sábado de mes, a las 1800 hl Misa de Cofrades en la Ermita del Carmen de San Martín.

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III Domingo de Cuaresma, 3 de Marzo

Primera lectura  – Ex 20, 1-17

En aquellos días, el Señor promulgó estos preceptos para su pueblo en el monte Sinaí, diciendo: “Yo soy el Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto y de la esclavitud. No tendrás otros dioses fuera de mí; no te fabricarás ídolos ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o en el agua, y debajo de la tierra. No adorarás nada de eso ni le rendirás culto, porque yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso, que castiga la maldad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de aquellos que me odian; pero soy misericordioso hasta la milésima generación de aquellos que me aman y cumplen mis mandamientos.

No harás mal uso del nombre del Señor, tu Dios, porque no dejará el Señor sin castigo a quien haga mal uso de su nombre.

Acuérdate de santificar el sábado. Seis días trabajarás y en ellos harás todos tus quehaceres; pero el día séptimo es día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios. No harás en él trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el forastero que viva contigo. Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra, el mar y cuanto hay en ellos, pero el séptimo, descansó. Por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó.

Honra a tu padre y a tu madre para que vivas largos años en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás falso testimonio contra tu prójimo. No codiciarás la casa de tu prójimo, ni a su mujer, ni a su esclavo, ni a su esclava, ni su buey, ni su burro, ni cosa alguna que le pertenezca’’.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios  –1 Cor 1, 22-25

Hermanos:

Los judíos exigen señales milagrosas y los paganos piden sabiduría. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es escándalo para los judíos y locura para los paganos; en cambio, para los llamados, sean judíos o paganos, Cristo es la fuerza y la sabiduría de Dios.

Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza de los hombres.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan – Jn 2, 13-25

Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas.

Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”.

En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora.

Después intervinieron los judíos para preguntarle: “¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?”

Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”.

Replicaron los judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?”

Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho.

Mientras estuvo en Jerusalén para las fiestas de Pascua, muchos creyeron en él, al ver los prodigios que hacía. Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba que nadie le descubriera lo que es el hombre, porque él sabía lo que hay en el hombre.

Palabras del Santo Padre

Para interpretar el gesto de Jesús de purificar la casa de Dios, sus discípulos usaron un texto bíblico tomado del salmo 69: «El celo por tu casa me devorará» (v. 17). (…) Este salmo es una invocación de ayuda en una situación de extremo peligro a causa del odio de los enemigos: la situación que Jesús vivirá en su pasión.

El celo por el Padre y por su casa lo llevará hasta la cruz: su celo es el del amor que lleva al sacrificio de sí, no el falso que presume de servir a Dios mediante la violencia. (…) Y el evangelista anota: «Él hablaba del Santuario de su cuerpo» (v. 21).

Con la Pascua de Jesús inicia el nuevo culto en el nuevo templo, el culto del amor, y el nuevo templo es Él mismo. (Ángelus, 4 de marzo de 2018)

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Horario de Semana Santa en Parroquia de San Martín de Toranzo y Ontaneda

– 23 de Marzo, Sábado

18.00 h.  Celebración del Domingo de Ramos en Parroquia de San Martín

— 28 de Marzo, Jueves Santo:

17.30 h. Santos Oficios en Parroquia de San Martín

20.00 h. Santo Rosario

— 29 de Marzo, Viernes Santo

12.00 h.  Santo Rosario en Parroquia de San Martín

17.30 h.  Santos Oficios en Parroquia de San Martín

— 30 de Marzo, Sábado Santo

09.00 horas Vigilia Pascual en la Iglesia Parroquial de Ontaneda

— 31 de Marzo. Domingo de Resurrección

12.30 h. Santa Misa en Parroquia de San Martín de Toranzo 

horarioMisas MARZO Y CUARESMA 2024

Horario Semana Santa, parroquias de D. Juan de Cáceres

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II Domingo de Cuaresma, 25 de Febrero

Vatican News 

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis  –  Gn 22, 1-2. 9-13. 15-18

En aquel tiempo, Dios le puso una prueba a Abraham y le dijo: «¡Abraham, Abraham!»

Él respondió: «Aquí estoy». Y Dios le dijo: «Toma a tu hijo único, Isaac, a quien tanto amas; vete a la región de Moria y ofrécemelo en sacrificio, en el monte que yo te indicaré».

Cuando llegaron al sitio que Dios le había señalado, Abraham levantó un altar y acomodó la leña. Luego ató a su hijo Isaac, lo puso sobre el altar, encima de la leña, y tomó el cuchillo para degollarlo.

Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo y le dijo: «¡Abraham, Abraham!» Él contestó: «Aquí estoy». El ángel le dijo: «No descargues la mano contra tu hijo, ni le hagas daño. Ya veo que temes a Dios, porque no le has negado a tu hijo único».

Abraham levantó los ojos y vio un carnero, enredado por los cuernos en la maleza. Atrapó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.

El ángel del Señor volvió a llamar a Abraham desde el cielo y le dijo: «Juro por mí mismo, dice el Señor, que por haber hecho esto y no haberme negado a tu hijo único, yo te bendeciré y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y las arenas del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades enemigas. En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra, porque obedeciste a mis palabras».

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos  –  Rm 8, 31b-34

Hermanos: Si Dios está a nuestro favor, ¿quién estará en contra nuestra? El que no nos escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no va a estar dispuesto a dárnoslo todo, junto con su Hijo?

¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Si Dios mismo es quien los perdona, ¿quién será el que los condene? ¿Acaso Jesucristo, que murió, resucitó y está a la derecha de Dios para interceder por nosotros?

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos  – Mc 9, 2-10

En aquel tiempo, Jesús tomó aparte a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos a un monte alto y se transfiguró en su presencia. Sus vestiduras se pusieron esplendorosamente blancas, con una blancura que nadie puede lograr sobre la tierra. Después se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.

Entonces Pedro le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué a gusto estamos aquí! Hagamos tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

En realidad no sabía lo que decía, porque estaban asustados.
Se formó entonces una nube, que los cubrió con su sombra, y de esta nube salió una voz que decía: «Éste es mi Hijo amado; escúchenlo».

En ese momento miraron alrededor y no vieron a nadie sino a Jesús, que estaba solo con ellos.

Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos guardaron ésto en secreto, pero discutían entre sí qué querría decir eso de ‘resucitar de entre los muertos‘.

Palabras del Santo Padre

Jesús sube con los tres discípulos y se detienen en la cima del monte. Aquí, Él se transfigura ante ellos. Su rostro radiante y sus vestidos resplandecientes, que anticipan la imagen de Resucitado, ofrecen a estos hombres asustados la luz, la luz de la esperanza, la luz para atravesar las tinieblas: la muerte no será el fin de todo, porque se abrirá a la gloria de la Resurrección.

Jesús, pues, anuncia su muerte, los lleva al monte y les muestra lo que sucederá después, la Resurrección. Como exclamó el apóstol Pedro (cf. v. 5), es bueno estar con el Señor en el monte, vivir esta «anticipación» de luz en el corazón de la Cuaresma.

Es una invitación para recordarnos, especialmente cuando atravesamos una prueba difícil —y muchos de vosotros sabéis lo que es pasar por una prueba difícil—, que el Señor ha resucitado y no permite que la oscuridad tenga la última palabra. (…) Estamos llamados a vivir el encuentro con Cristo para que, iluminados por su luz, podamos llevarla y hacerla brillar en todas partes.

Encender pequeñas luces en el corazón de las personas; ser pequeñas lámparas del Evangelio que lleven un poco de amor y esperanza: ésta es la misión del cristiano. (Ángelus, 28 de febrero del 2021)

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I Domingo de Cuaresma, 18 de Febrero 2024 

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis  – Gn 9, 8-15

En aquellos días, dijo Dios a Noé y a sus hijos: «Ahora establezco una alianza con ustedes y con sus descendientes, con todos los animales que los acompañaron, aves, ganados y fieras, con todos los que salieron del arca, con todo ser viviente sobre la tierra. Ésta es la alianza que establezco con ustedes: No volveré a exterminar la vida con el diluvio, ni habrá otro diluvio que destruya la tierra».

Y añadió: «Ésta es la señal de la alianza perpetua que yo establezco con ustedes y con todo ser viviente que esté con ustedes: pondré mi arco iris en el cielo como señal de mi alianza con la tierra, y cuando yo cubra de nubes la tierra, aparecerá el arco iris y me acordaré de mi alianza con ustedes y con todo ser viviente. No volverán las aguas del diluvio a destruir la vida».

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro   –  1 Pt 3, 18-22

Hermanos: Cristo murió, una sola vez y para siempre, por los pecados de los hombres; él, el justo, por nosotros, los injustos, para llevarnos a Dios; murió en su cuerpo y resucitó glorificado. En esta ocasión, fue a proclamar su mensaje a los espíritus encarcelados, que habían sido rebeldes en los tiempos de Noé, cuando la paciencia de Dios aguardaba, mientras se construía el arca, en la que unos pocos, ocho personas, se salvaron flotando sobre el agua. Aquella agua era figura del bautismo, que ahora los salva a ustedes y que no consiste en quitar la inmundicia corporal, sino en el compromiso de vivir con una buena conciencia ante Dios, por la resurrección de Cristo Jesús, Señor nuestro, que subió al cielo y está a la derecha de Dios, a quien están sometidos los ángeles, las potestades y las virtudes.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos  – Mc 1, 12-15

En aquel tiempo, el Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto, donde permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivió allí entre animales salvajes, y los ángeles le servían.

Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: «Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio».

Palabras del Santo Padre

Cada año, al comienzo de la Cuaresma, este Evangelio de las tentaciones de Jesús en el desierto nos recuerda que la vida del cristiano, tras las huellas del Señor, es una batalla contra el espíritu del mal. Nos muestra que Jesús se enfrentó voluntariamente al Tentador y lo venció; y al mismo tiempo nos recuerda que al diablo se le concede la posibilidad de actuar también sobre nosotros con sus tentaciones.

Debemos ser conscientes de la presencia de este enemigo astuto, interesado en nuestra condena eterna, en nuestro fracaso, y prepararnos para defendernos de él y combatirlo.

La gracia de Dios nos asegura, mediante la fe, la oración y la penitencia, la victoria sobre el enemigo.  Pero hay algo que me gustaría subrayar: en las tentaciones Jesús no dialoga nunca con el diablo, nunca. En su vida, Jesús no tuvo jamás un diálogo con el diablo, jamás. O lo expulsa de los endemoniados o lo condena o muestra su malicia, pero nunca un diálogo.

Y en el desierto parece que haya un diálogo porque el diablo le hace tres propuestas y Jesús responde. Pero Jesús no responde con sus palabras; responde con la Palabra de Dios, con tres pasajes de la Escritura. Y esto es lo que debemos hacer también todos nosotros.

Cuando se acerca el seductor, comienza a seducirnos: “Pero piensa esto, haz aquello…”. La tentación es la de dialogar con él, como hizo Eva; y si nosotros entablamos diálogo con el diablo seremos derrotados. Grabaos esto en la cabeza y en el corazón: no se dialoga nunca con el diablo, no hay diálogo posible. Solo la Palabra de Dios. (Ángelus, 21 de febrero del 2021)

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Hoy, Miércoles de Ceniza se impondrá Ceniza en:

  • Parroquia de San Martín de Toranzo, a las 18,00 horas. 
  • Parroquia de San Vicente de Toranzo a las 18,00 horas.
  • Parroquia de Puente Viesgo a las 19,00 horas.

Miércoles de Ceniza. 14 de Octubre fecha en que comienza la Cuaresma.

Mensaje del Papa para la Cuaresma (Fuente Vatican News)

Cuándo es miércoles de ceniza en 2024? | EL ESPECTADOR

«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén…» (Mt 20,18).
Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad.

Queridos hermanos y hermanas:

Cuando Jesús anuncia a sus discípulos su pasión, muerte y resurrección, para cumplir con la voluntad del Padre, les revela el sentido profundo de su misión y los exhorta a asociarse a ella, para la salvación del mundo.

Recorriendo el camino cuaresmal, que nos conducirá a las celebraciones pascuales, recordemos a Aquel que «se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (Flp 2,8).

En este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo.

En la noche de Pascua renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, para renacer como hombres y mujeres nuevos, gracias a la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, el itinerario de la Cuaresma, al igual que todo el camino cristiano, ya está bajo la luz de la Resurrección, que anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo.

El ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18), son las condiciones y la expresión de nuestra conversión. La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante.

Miércoles de Ceniza: Inicia la Cuaresma 2023 | ACI Prensa

1. La fe nos llama a acoger la Verdad y a ser testigos, ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas.

En este tiempo de Cuaresma, acoger y vivir la Verdad que se manifestó en Cristo significa ante todo dejarse alcanzar por la Palabra de Dios, que la Iglesia nos transmite de generación en generación. Esta Verdad no es una construcción del intelecto, destinada a pocas mentes elegidas, superiores o ilustres, sino que es un mensaje que recibimos y podemos comprender gracias a la inteligencia del corazón, abierto a la grandeza de Dios que nos ama antes de que nosotros mismos seamos conscientes de ello. Esta Verdad es Cristo mismo que, asumiendo plenamente nuestra humanidad, se hizo Camino —exigente pero abierto a todos— que lleva a la plenitud de la Vida.

El ayuno vivido como experiencia de privación, para quienes lo viven con sencillez de corazón lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad de criaturas que, a su imagen y semejanza, encuentran en Él su cumplimiento.

Haciendo la experiencia de una pobreza aceptada, quien ayuna se hace pobre con los pobres y “acumula” la riqueza del amor recibido y compartido. Así entendido y puesto en práctica, el ayuno contribuye a amar a Dios y al prójimo en cuanto, como nos enseña santo Tomás de Aquino, el amor es un movimiento que centra la atención en el otro considerándolo como uno consigo mismo (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 93).

La Cuaresma es un tiempo para creer, es decir, para recibir a Dios en nuestra vida y permitirle “poner su morada” en nosotros (cf. Jn 14,23). Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba, incluso de la saturación de informaciones —verdaderas o falsas— y productos de consumo, para abrir las puertas de nuestro corazón a Aquel que viene a nosotros pobre de todo, pero «lleno de gracia y de verdad» (Jn 1,14): el Hijo de Dios Salvador.

2. La esperanza como “agua viva” que nos permite continuar nuestro camino   

La samaritana, a quien Jesús pide que le dé de beber junto al pozo, no comprende cuando Él le dice que podría ofrecerle un «agua viva» (Jn 4,10). Al principio, naturalmente, ella piensa en el agua material, mientras que Jesús se refiere al Espíritu Santo, aquel que Él dará en abundancia en el Misterio pascual y que infunde en nosotros la esperanza que no defrauda. Al anunciar su pasión y muerte Jesús ya anuncia la esperanza, cuando dice: «Y al tercer día resucitará» (Mt 20,19).

Jesús nos habla del futuro que la misericordia del Padre ha abierto de par en par. Esperar con Él y gracias a Él quiere decir creer que la historia no termina con nuestros errores, nuestras violencias e injusticias, ni con el pecado que crucifica al Amor. Significa saciarnos del perdón del Padre en su Corazón abierto.

En el actual contexto de preocupación en el que vivimos y en el que todo parece frágil e incierto, hablar de esperanza podría parecer una provocación. El tiempo de Cuaresma está hecho para esperar, para volver a dirigir la mirada a la paciencia de Dios, que sigue cuidando de su Creación, mientras que nosotros a menudo la maltratamos (cf. Carta enc. Laudato si’3233;4344).

Es esperanza en la reconciliación, a la que san Pablo nos exhorta con pasión: «Os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20). Al recibir el perdón, en el Sacramento que está en el corazón de nuestro proceso de conversión, también nosotros nos convertimos en difusores del perdón: al haberlo acogido nosotros, podemos ofrecerlo, siendo capaces de vivir un diálogo atento y adoptando un comportamiento que conforte a quien se encuentra herido. El perdón de Dios, también mediante nuestras palabras y gestos, permite vivir una Pascua de fraternidad.

En la Cuaresma, estemos más atentos a «decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan», en lugar de «palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian» (Carta enc. Fratelli tutti [FT], 223). A veces, para dar esperanza, es suficiente con ser «una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia» (ibíd., 224).

En el recogimiento y el silencio de la oración, se nos da la esperanza como inspiración y luz interior, que ilumina los desafíos y las decisiones de nuestra misión: por esto es fundamental recogerse en oración (cf. Mt 6,6) y encontrar, en la intimidad, al Padre de la ternura.

Vivir una Cuaresma con esperanza significa sentir que, en Jesucristo, somos testigos del tiempo nuevo, en el que Dios “hace nuevas todas las cosas” (cf. Ap 21,1-6). Significa recibir la esperanza de Cristo que entrega su vida en la cruz y que Dios resucita al tercer día, “dispuestos siempre para dar explicación a todo el que nos pida una razón de nuestra esperanza” (cf. 1 P 3,15).

Miércoles de Ceniza 2024 - Parroquia de San Francisco de Asís - Ciutadella  de Menorca

3. La caridad, vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atención y compasión por cada persona, es la expresión más alta de nuestra fe y nuestra esperanza.

La caridad se alegra de ver que el otro crece. Por este motivo, sufre cuando el otro está angustiado: solo, enfermo, sin hogar, despreciado, en situación de necesidad… La caridad es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión.

«A partir del “amor social” es posible avanzar hacia una civilización del amor a la que todos podamos sentirnos convocados. La caridad, con su dinamismo universal, puede construir un mundo nuevo, porque no es un sentimiento estéril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces de desarrollo para todos» (FT, 183).

La caridad es don que da sentido a nuestra vida y gracias a este consideramos a quien se ve privado de lo necesario como un miembro de nuestra familia, amigo, hermano. Lo poco que tenemos, si lo compartimos con amor, no se acaba nunca, sino que se transforma en una reserva de vida y de felicidad.

Así sucedió con la harina y el aceite de la viuda de Sarepta, que dio el pan al profeta Elías (cf. 1 R 17,7-16); y con los panes que Jesús bendijo, partió y dio a los discípulos para que los distribuyeran entre la gente (cf. Mc 6,30-44). Así sucede con nuestra limosna, ya sea grande o pequeña, si la damos con gozo y sencillez.

Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia. En un contexto tan incierto sobre el futuro, recordemos la palabra que Dios dirige a su Siervo: «No temas, que te he redimido» (Is 43,1), ofrezcamos con nuestra caridad una palabra de confianza, para que el otro sienta que Dios lo ama como a un hijo.

«Sólo con una mirada cuyo horizonte esté transformado por la caridad, que le lleva a percibir la dignidad del otro, los pobres son descubiertos y valorados en su inmensa dignidad, respetados en su estilo propio y en su cultura y, por lo tanto, verdaderamente integrados en la sociedad» (FT, 187).

Queridos hermanos y hermanas: Cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar. Este llamado a vivir la Cuaresma como camino de conversión y oración, y para compartir nuestros bienes, nos ayuda a reconsiderar, en nuestra memoria comunitaria y personal, la fe que viene de Cristo vivo, la esperanza animada por el soplo del Espíritu y el amor, cuya fuente inagotable es el corazón misericordioso del Padre.

Que María, Madre del Salvador, fiel al pie de la cruz y en el corazón de la Iglesia, nos sostenga con su presencia solícita, y la bendición de Cristo resucitado nos acompañe en el camino hacia la luz pascual. 

Roma, San Juan de Letrán, 11 de noviembre de 2020, memoria de san Martín de Tours.

Francisco

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El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día. La abstinencia consiste en no comer carne. Son días de abstinencia y ayuno el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

La abstinencia obliga a partir de los catorce años y el ayuno de los dieciocho hasta los cincuenta y nueve años de edad.

Con estos sacrificios, se trata de que todo nuestro ser (espíritu, alma y cuerpo) participe en un acto donde reconozca la necesidad de hacer obras con las que reparemos el daño ocasionado con nuestros pecados y para el bien de la Iglesia.

El ayuno y la abstinencia se pueden cambiar por otro sacrificio, dependiendo de lo que dicten las Conferencias Episcopales de cada país, pues ellas son las que tienen autoridad para determinar las diversas formas de penitencia cristiana.

¿Por qué el Ayuno?

Es necesario dar una respuesta profunda a esta pregunta, para que quede clara la relación entre el ayuno y la conversión, esto es, la transformación espiritual que acerca del hombre a Dios.

El abstenerse de la comida y la bebida tienen como fin introducir en la existencia del hombre no sólo el equilibrio necesario, sino también el desprendimiento de lo que se podría definir como «actitud consumista».

Tal actitud ha venido a ser en nuestro tiempo una de las características de Ia civilización occidental. El hombre, orientado hacia los bienes materiales, muy frecuentemente abusa de ellos. La civilización se mide entonces según Ia cantidad y Ia calidad de las cosas que están en condiciones de proveer al hombre y no se mide con el metro adecuado al hombre.

Esta civilización de consumo suministra los bienes materiales no sólo para que sirvan al hombre en orden a desarrollar las actividades creativas y útiles, sino cada vez más para satisfacer los sentidos, Ia excitación que se deriva de ellos, el placer, una multiplicación de sensaciones cada vez mayor.

El hombre de hoy debe abstenerse de muchos medios de consumo, de estímulos, de satisfacción de los sentidos: ayunar significa abstenerse de algo. El hombre es él mismo sólo cuando logra decirse a sí mismo: No.

No es Ia renuncia por Ia renuncia: sino para el mejor y más equilibrado desarrollo de sí mismo, para vivir mejor los valores superiores, para el dominio de sí mismo.

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VI Domingo Ordinario, 11 de Febrero 2024

Primera lectura

Lectura del libro del Levítico  – Lv 13, 1-2. 44-46

El Señor dijo a Moisés y a Aarón: “Cuando alguno tenga en su carne una o varias manchas escamosas o una mancha blanca y brillante, síntomas de la lepra, será llevado ante el sacerdote Aarón o ante cualquiera de sus hijos sacerdotes. Se trata de un leproso, y el sacerdote lo declarará impuro. El que haya sido declarado enfermo de lepra, traerá la ropa descosida, la cabeza descubierta, se cubrirá la boca e irá gritando: ‘¡Estoy contaminado! ¡Soy impuro!’ Mientras le dure la lepra, seguirá impuro y vivirá solo, fuera del campamento”.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios  -1 Cor 10, 31–11, 1

Hermanos: Todo lo que hagan ustedes, sea comer, o beber, o cualquier otra cosa, háganlo todo para gloria de Dios.

No den motivo de escándalo ni a los judíos, ni a los paganos, ni a la comunidad cristiana.

Por mi parte, yo procuro dar gusto a todos en todo, sin buscar mi propio interés, sino el de los demás, para que se salven. Sean, pues, imitadores míos, como yo lo soy de Cristo.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos  – Mc 1, 40-45

En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: “Si tú quieres, puedes curarme”. Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: “¡Sí quiero: Sana!” Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.

Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: “No se lo cuentes a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés”.

Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho, que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios, a donde acudían a él de todas partes.

Palabras del Santo Padre

Ese leproso no se resigna ni ante la enfermedad ni ante las disposiciones que hacen de él un excluido. Para llegar a Jesús, no teme quebrantar la ley y entra en la ciudad —algo que no debía hacer, le estaba prohibido—, y al encontrarlo «se echó rostro en tierra, y le rogó diciendo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”» (v. 12).

Todo aquello que hace y dice este hombre considerado impuro es la expresión de su fe. Reconoce el poder de Jesús: está seguro de que tiene el poder de curarlo y que todo depende de su voluntad. Esta fe es la fuerza que le permitió romper con las normas y buscar el encuentro con Jesús; y, postrándose ante Él, lo llama «Señor».

La súplica del leproso muestra que cuando nos presentamos a Jesús no es necesario hacer largos discursos. Son suficiente pocas palabras, siempre que vayan acompañadas por la plena confianza en su omnipotencia y en su bondad.

Confiar en la voluntad de Dios significa, en efecto, situarnos ante su infinita misericordia.  (Audiencia general, 22 de junio de 2016)

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Celebraciones y Fiestas Religiosas en el valle de Toranzo. Febrero 2024.

Sábado, 3 de Febrero celebración de San Blas en Pando, a las 12.30 h.

Lunes, 19 de Febrero celebración de San Antonio en Cillero, a las 17.00 h.

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4 de Febrero, V Domingo Tiempo Ordinario

Fuente: Vatican News

Primera lectura

Lectura del libro de Job  –  Jb 7, 1-4. 6-7

En aquel día, Job tomó la palabra y dijo:
«La vida del hombre en la tierra es visa de soldado y sus días, como días de un jornalero.
Como el esclavo suspira en vano por la sombra y el jornalero se queda aguardando su salario,
así me han tocado en suerte meses de infortunio y se me han asignado noches de dolor.

Al acostarme, pienso: ‘¿Cuándo será de día?’  La noche se alarga y me canso de dar vueltas
hasta que amanece.

Mis días corren más aprisa que una lanzadera y se consumen sin esperanza.
Recuerda, Señor, que mi vida es un soplo. Mis ojos no volverán a ver la dicha».

Segunda lectura  – 1 Cor 9, 16-19. 22-23

Hermanos: No tengo por qué presumir de predicar el Evangelio, puesto que ésa es mi obligación. ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por propia iniciativa, merecería recompensa; pero si no, es que se me ha confiado una misión.

Entonces, ¿en qué consiste mi recompensa? Consiste en predicar el Evangelio gratis, renunciando al derecho que tengo a vivir de la predicación.

Aunque no estoy sujeto a nadie, me he convertido en esclavo de todos, para ganarlos a todos. Con los débiles me hice débil, para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos, a fin de ganarlos a todos. Todo lo hago por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes.

Evangelio

Lectura del Santo Evangelio según san Marcos – Mc 1, 29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.
Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.
De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: «Todos te andan buscando».

Él les dijo: «Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido». Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.

Palabras del Santo Padre

El Evangelio de hoy (cf. Mc 1,29-39) presenta la sanación, por parte de Jesús, de la suegra de Pedro y después de otros muchos enfermos y sufrientes que se agolpaban junto a Él.

La de la suegra de Pedro es la primera sanación física contada por Marcos: la mujer se encontraba en la cama con fiebre; la actitud y el gesto de Jesús con ella son emblemáticos: «Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó» (v. 31), señala el Evangelista.

Hay mucha dulzura en este sencillo acto, que parece casi natural: «La fiebre la dejó y ella se puso a servirles» (ibid.). El poder sanador de Jesús no encuentra ninguna resistencia; y la persona sanada retoma su vida normal, pensando enseguida en los otros y no en sí misma, y esto es significativo, ¡es signo de verdadera salud! (…) Inclinarse para hacer que el otro se levante.

No olvidemos que la única forma lícita de mirar a una persona de arriba hacia abajo es cuando tú tiendes la mano para ayudarla a levantarse. La única. Y esta es la misión que Jesús ha encomendado a la Iglesia.

El Hijo de Dios manifiesta su Señorío no “de arriba hacia abajo”, no a distancia, sino inclinándose, tendiendo la mano; manifiesta su Señorío en la cercanía, en la ternura y en la compasión. Cercanía, ternura, compasión son el estilo de Dios. (…)

El Evangelio de hoy nos recuerda también que esta compasión tiene sus raíces en la íntima relación con el Padre. ¿Por qué? Antes del alba y después del anochecer, Jesús se apartaba y permanecía solo para rezar (v. 35). De allí sacaba la fuerza para cumplir su ministerio, predicando y sanando. (Ángelus, 7 de febrero de 2021)

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28 de enero 2024.- IV Domingo Ordinario

Primer lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (Dt 18, 15-20)

En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: “El Señor Dios hará surgir en medio de ustedes, entre sus hermanos, un profeta como yo. A él lo escucharán. Eso es lo que pidieron al Señor, su Dios, cuando estaban reunidos en el monte Horeb: ‘No queremos volver a oír la voz del Señor nuestro Dios, ni volver a ver otra vez ese gran fuego; pues no queremos morir’.

El Señor me respondió: ‘Está bien lo que han dicho. Yo haré surgir en medio de sus hermanos un profeta como tú. Pondré mis palabras en su boca y él dirá lo que le mande yo. A quien no escuche las palabras que él pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas. Pero el profeta que se atreva a decir en mi nombre lo que yo no le haya mandado, o hable en nombre de otros dioses, será reo de muerte’ “.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1 Cor 7, 32-35)

Hermanos: Yo quisiera que ustedes vivieran sin preocupaciones. El hombre soltero se preocupa de las cosas del Señor y de cómo agradarle; en cambio, el hombre casado se preocupa de las cosas de esta vida y de cómo agradarle a su esposa, y por eso tiene dividido el corazón.

En la misma forma, la mujer que ya no tiene marido y la soltera se preocupan de las cosas del Señor y se pueden dedicar a él en cuerpo y alma. Por el contrario, la mujer casada se preocupa de las cosas de esta vida y de cómo agradarle a su esposo.

Les digo todo esto para bien de ustedes. Se lo digo, no para ponerles una trampa, sino para que puedan vivir constantemente y sin distracciones en presencia del Señor, tal como conviene.

Evangelio 

Evangelio según san Marcos  –    Mc 1, 21-28

Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: “¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”. 

Jesús le ordenó: “¡Cállate y sal de él! «. El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido salió de él.

Todos quedaron estupefactos y se preguntaban: “¿Qué es ésto? ¿Qué nueva doctrina es ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen”. Y muy pronto se extendió su fama por toda Galilea.

En aquel tiempo, se hallaba Jesús a Cafarnaúm y el sábado siguiente fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

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21 de Enero. III Domingo Ordinario

LECTURA

Lectura de la profecía de Jonás – Jon 3, 1-5. 10

En aquellos días, el Señor volvió a hablar a Jonás y le dijo: “Levántate y vete a Nínive, la gran capital, para anunciar ahí el mensaje que te voy a indicar”.

Se levantó Jonás y se fue a Nínive, como le había mandado el Señor. Nínive era una ciudad enorme: hacían falta tres días para recorrerla. Jonás caminó por la ciudad durante un día, pregonando: “Dentro de cuarenta días Nínive será destruida”.

Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal, grandes y pequeños. Cuando Dios vio sus obras y cómo se convertían de su mala vida, cambió de parecer y no les mandó el castigo que había determinado imponerles.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios

1 Cor 7, 29-31

Hermanos: Les quiero decir una cosa: la vida es corta. Por tanto, conviene que los casados vivan como si no lo estuvieran; los que sufren, como si no sufrieran; los que están alegres, como si no se alegraran; los que compran, como si no compraran; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran de él; porque este mundo que vemos es pasajero.

Evangelio  

Lectura del santo evangelio según san Marcos  -Mc 1, 14-20

Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”.

Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca, remendando sus redes. Los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús.

PALABRAS DEL SANTO PADRE

En este texto del evangelista Marcos, hay que entender el tiempo como la duración de la historia de la salvación realizada por Dios; por tanto, el tiempo “cumplido” es aquel en el que esta acción salvífica llega a su culmen, a su plena actuación: es el momento histórico en el que Dios ha enviado al Hijo al mundo y su Reino se ha hecho más “cercano” que nunca. Se ha cumplido el tiempo de la salvación porque ha llegado Jesús.

Sin embargo, la salvación no es automática; la salvación es un don de amor, y como tal, ofrecido a la libertad humana. Siempre, cuando se habla de amor, se habla de libertad. Un amor sin libertad no es amor. Puede ser interés, puede ser miedo, muchas cosas. Pero el amor siempre es libre. Y, siendo libre, requiere una respuesta libre: requiere nuestra conversión.

Es decir, se trata de cambiar de mentalidad. Esta es la conversión: cambiar de mentalidad y cambiar de vida, no seguir más los modelos del mundo, sino el de Dios, que es Jesús, como hizo Jesús y como Él nos enseñó. (…)

Para cada uno de nosotros, el tiempo durante el que podemos acoger la redención es breve: es la duración de nuestra vida en este mundo. Es breve. (…) La vida que se fue. Se va. Y la vida es un don del infinito amor de Dios, pero es también el tiempo de verificación de nuestro amor por Él.

Por eso, cada momento, cada instante de nuestra existencia es un tiempo precioso para amar a Dios y para amar al prójimo, y así entrar en la vida eterna. (Ángelus, 24 de enero de 2021)

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Mañana sábado 13 de Enero, se celebrará Misa a las 18,00 h., por todos los cofrades fallecidos, en la ermita de San Martín de Toranzo.

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Sábado 13 de Enero, celebración de San Julián en Esponzués, Misa Mayor a las 12.30 horas. 

Miércoles 17 de Enero, celebración de San Antón en Borleña, Misa Mayor a las 12.30 horas. 

Lunes 22 de Enero, celebración de San Vicente, diácono, en San Vicente.

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Domingo 14 de Enero 2024.- Segunda Domingo Ordinario

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel  -1 Sm 3, 3b-10. 19

En aquellos días, el joven Samuel servía en el templo a las órdenes del sacerdote Elí. Una noche, estando Elí acostado en su habitación y Samuel en la suya, dentro del santuario donde se encontraba el arca de Dios, el Señor llamó a Samuel y éste respondió: «Aquí estoy». Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?» Respondió Elí: «Yo no te he llamado. Vuelve a acostarte». Samuel se fue a acostar. Volvió el Señor a llamarlo y él se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?» Respondió Elí: «No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte».

Aún no conocía Samuel al Señor, pues la palabra del Señor no le había sido revelada. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel; éste se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?»

Entonces comprendió Elí que era el Señor quien llamaba al joven y dijo a Samuel: «Ve a acostarte, y si te llama alguien, responde: ‘Habla, Señor; tu siervo te escucha’ «. Y Samuel se fue a acostar.

De nuevo el Señor se presentó y lo llamó como antes: «Samuel, Samuel». Éste respondió: «Habla, Señor; tu siervo te escucha».

Samuel creció y el Señor estaba con él. Y todo lo que el Señor le decía, se cumplía.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios –1 Cor 6, 13c-15a. 17-20

Hermanos: El cuerpo no es para fornicar, sino para servir al Señor; y el Señor, para santificar el cuerpo. Dios resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros con su poder.

¿No saben ustedes que sus cuerpos son miembros de Cristo? Y el que se une al Señor, se hace un solo espíritu con él. Huyan, por lo tanto, de la fornicación. Cualquier otro pecado que cometa una persona, queda fuera de su cuerpo; pero el que fornica, peca contra su propio cuerpo.

¿O es que no saben ustedes que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que han recibido de Dios y habita en ustedes? No son ustedes sus propios dueños, porque Dios los ha comprado a un precio muy caro. Glorifiquen, pues, a Dios con el cuerpo.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan – Jn 1, 35-42

En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus discípulos, y fijando los ojos en Jesús, que pasaba, dijo: «Éste es el Cordero de Dios». Los dos discípulos, al oír estas palabras, siguieron a Jesús. Él se volvió hacia ellos, y viendo que lo seguían, les preguntó: «¿Qué buscan?» Ellos le contestaron: «¿Dónde vives, Rabí?» (Rabí significa ‘maestro’). Él les dijo: «Vengan a ver».

Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Eran como las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron lo que Juan el Bautista decía y siguieron a Jesús. El primero a quien encontró Andrés, fue a su hermano Simón, y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías» (que quiere decir ‘el Ungido’). Lo llevó a donde estaba Jesús y éste, fijando en él la mirada, le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan. Tú te llamarás Kefás» (que significa Pedro, es decir ‘roca’).

PALABRAS DEL SANTO PADRE

Cada llamada de Dios es una iniciativa de su amor. Siempre es Él quien toma la iniciativa, Él te llama. Dios llama a la vida, llama a la fe, y llama a un estado de vida particular. “Yo te quiero aquí”. La primera llamada de Dios es a la vida; con ella nos constituye como personas; es una llamada individual, porque Dios no hace las cosas en serie.

Después Dios llama a la fe y a formar parte de su familia, como hijos de Dios. Finalmente, Dios nos llama a un estado de vida particular: a darnos a nosotros mismos en el camino del matrimonio, en el del sacerdocio o en el de la vida consagrada.

Son maneras diferentes de realizar el proyecto que Dios, ese que tiene para cada uno de nosotros, que es siempre un plan de amor.

Dios llama siempre. Y la alegría más grande para cada creyente es responder a esta llamada, a entregarse completamente al servicio de Dios y de sus hermanos. (Ángelus, 17 de enero de 2021)

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Primera Lectura
Mirad a mi siervo, en quien me complazco
Lectura del libro de Isaías 42, 1-4. 6-7

Esto dice el Señor:

«Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco. He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia a las naciones.

No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no lo apagará. Manifestará la justicia con verdad. No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia en el país. En su ley esperan las islas.

Yo, el Señor, te he llamado en mi justicia, te cogí de la mano, te formé e hice de ti alianza de un pueblo y luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la cárcel, de la prisión a los que habitan las tinieblas».

Palabra de Dios.

Sal 28, 1a y 2.3ac-4.3b y 9b-10
El Señor bendice a su pueblo con la paz.

Hijos de Dios, aclamad al Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. 

La voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica. 

El Dios de la gloria ha tronado. En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta por encima del diluvio, el Señor se sienta como rey eterno. 

SEGUNDA LECTURA
Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34-38

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:

– «Ahora comprendo con toda la verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.

Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él».

Palabra de Dios.

Aleluya Cf. Mc 9, 7
¡ Aleluya, aleluya, aleluya !

Se abrieron los cielos y se oyó la voz del Padre: «Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo»

EVANGELIO
Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 7-11

En aquel tiempo, proclamaba Juan:

«Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.

Apenas salió del agua, vio rasgarse los cielos y al Espíritu que bajaba hacia él como una paloma. Se oyó una voz desde los cielos:

«Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».

Palabra del Señor.

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Hoy 6 de Enero es el Día de la Epifanía o Adoración de los Reyes

Los pastores y reyes del Oriente visitan a Jesús el Mesías, le llevan regalos y lo adoran: le ofrecen tres regalos:
Oro, obsequio propio de Reyes.
Incienso, representa una ofrenda de aroma grato para Dios, es una ofrenda de paz, 
Mirra, que simboliza lo terrenal y la naturaleza humana de Jesús, sustancia medicinal usada en esa época como parte del ritual de la muerte.

Origen de la fiesta:

El 6 de enero se celebraba desde tiempos inmemoriales en Oriente, pero con un sentido pagano. Creían que él se manifestaba especialmente al renacer el sol, en el solsticio de invierno que coincidía hacia el 6 de Enero. En esta misma fecha, se celebraban los prodigios del dios Dionisio en favor de sus devotos.

La fiesta de la Epifanía sustituyó a los cultos paganos de Oriente relacionados con el solsticio de invierno, celebrando ese día la manifestación de Jesús como Hijo de Dios a los sabios que vinieron de Oriente a adorarlo. La tradición pasó a Occidente a mediados del siglo IV, a través de lo que hoy es Francia.

La historia de los Reyes Magos se puede encontrar en Mateo 2, 1-12

“Después de haber nacido Jesús en Belén de Judea, en el tiempo del Rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén diciendo: ¿dónde está el que ha nacido, el Rey de los Judíos? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.
Al oír esto, el Rey Herodes se puso muy preocupado; entonces llamó a unos señores que se llamaban Pontífices y Escribas (que eran los que conocían las escrituras) y les preguntó el lugar del nacimiento del Mesías, del Salvador que el pueblo judío esperaba hacía mucho tiempo.
Ellos contestaron: En Belén de Judá, pues así está escrito por el Profeta:

» Y tú, Belén tierra de Judá de ningún modo eres la menor entre las principales ciudades de Judá
porque de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel «.

Entonces Herodes, llamando aparte a los magos, los envió a la ciudad de Belén y les dijo: Vayan e infórmense muy bien sobre ese niño; y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo.
Los Reyes Magos se marcharon y la estrella que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos hasta que fue a pararse sobre el lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella, sintieron una gran alegría.
Entraron en la casa y vieron al niño con María su madre. Se arrodillaron para adorarlo. Abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego, habiendo sido avisados en sueños que no volvieran a Herodes, (pues buscaba al Niño para matarlo), regresaron a su país por otro camino.”                                      

King’s College Chapel, Cambridge (U.K.)
Una pintura en una pared de una iglesia

Podemos aprovechar esta fiesta de la Iglesia para reflexionar en las enseñanzas que nos da este pasaje evangélico:

-Los magos representan a todos aquellos que buscan, sin cansarse, la luz de Dios, siguen sus señales y cuando encuentran a Jesucristo, luz de los hombres, le ofrecen con alegría todo lo que tienen.

– La estrella anunció la venida de Jesús a todos los pueblos. Hoy en día, el Evangelio es lo que anuncia a todos los pueblos el mensaje de Jesús.

– Los Reyes Magos no eran judíos como José y María. Venían de otras tierras lejanas (de Oriente: Persia y Babilonia), siguiendo a la estrella que les llevaría a encontrar al Salvador del Mundo. Representan a todos los pueblos de la tierra que desde el paganismo han llegado al conocimiento del Evangelio.

– Los Reyes Magos dejaron su patria, comodidades y familia, para salir de viaje y encontrar al Niño Dios para adorarle. Perseveraron a pesar de las dificultades que se les presentaron. Era un camino largo, difícil, incómodo, cansado. El seguir a Dios implica sacrificio, pero cuando se trata de Dios cualquier esfuerzo y trabajo vale la pena.

– Los Reyes Magos tuvieron fe en Dios. Creyeron aunque no veían, aunque no entendían. Quizá ellos pensaban encontrar a Dios en un palacio, lleno de riquezas y no fue así, sino que lo encontraron en un pesebre y así lo adoraron y le entregaron sus regalos. Nos enseñan la importancia de estar siempre pendientes de los signos de Dios para reconocerlos.

Esto nos ayuda a reflexionar en la clase de regalos que nosotros le ofrecemos a Dios y a reconocer que lo importante no es el regalo en sí, sino el saber darse a los demás. En la vida debemos buscar a Dios sin cansarnos y ofrecerle con alegría todo lo que tenemos.

– Los Reyes Magos sintieron una gran alegría al ver al niño Jesús. Supieron valorar el gran amor de Dios por el hombre.

– Debemos ser estrella que conduzca a los demás hacia Dios.

Significado de la fiesta:
Antes de la llegada del Señor, los hombres vivían en tinieblas, sin esperanza. Pero el Señor ha venido y es como si una gran luz hubiera amanecido sobre todos y la alegría y la paz, la felicidad y el amor hubieran iluminado todos los corazones. Jesús es la luz que ha venido a iluminar y transformar a todos los hombres.

Con la venida de Cristo se cumplieron las promesas hechas a Israel. En la Epifanía celebramos que Jesús vino a salvar no sólo a Israel sino a todos los pueblos.

Epifanía quiere decir «manifestación», iluminación. 

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El 1 de Enero, primer día del año, es también un día de júbilo para la Iglesia Católica: el mundo cristiano celebra la Solemnidad de María Santísima, Madre de Dios. Con esta celebración, la Iglesia se encomienda, desde el primer día del año, a los cuidados maternales de María.

Santa María, Madre de Dios

El primer día del año celebramos la solemne fiesta de María, Madre de Dios. Este título se le atribuyó oficialmente a María en el concilio de Éfeso, del año 431; pero ya se había consolidado en la devoción del pueblo cristiano desde el siglo III.

En 1931, conmemorando el XV centenario del Concilio de Éfeso, el Papa Pío XI insertó la fiesta litúrgica en el calendario romano general. Con la reforma litúrgica de 1969, pasó a celebrarse el 1 de enero como solemnidad. Este día está así lleno de celebraciones: la Octava de Navidad, la solemnidad de María, Madre de Dios y la Jornada Mundial de la Paz (desde 1968, con Pablo VI).

Los mensajes de este primer día del año son muchos: se nos invita a aprender de la Virgen Madre a «conservar» la Palabra de Dios, y a preguntarnos qué quiere decirnos el Señor Jesús con el paso de los días, sabiendo que estamos bajo el «signo» de la bendición de Dios. 

María, la Theotokos (palabra griega que significa la que da a luz a Dios),

María es nombrada Christotokos (la que da a luz a Cristo) en el año 431 por el Concilio de Éfeso en respuesta a esta idea.

María es la Madre de Dios porque es la Madre de Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre. Por eso ella puede llevarnos a su Hijo mejor que nadie, porque nadie sabe como ella quién es Jesús, y nadie sabe relacionarse con Él mejor que ella. María es la Madre que ante las palabras de los pastores comprende inmediatamente que ese Niño no es sólo «su Hijo»: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica», dirá un día Jesús (Lc 8,19-21). Ella, que lo llevó en su vientre durante nueve meses, debe ahora recibirlo cada día sabiendo escuchar a quienes el Señor le permite encontrar: los pastores, los Magos, Simeón y Ana… porque cada uno «revela» algo sobre la identidad de Jesús y su misión.

Oración

Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita.

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